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(04 DE NOVIEMBRE, 2026).-Los demócratas recuperaron posiciones en territorios con importante presencia hispana, particularmente en Texas. Bobby Pulido derrotó a la republicana Monica De La Cruz en el distrito 15, mientras James Talarico ganó un escaño en el Senado. Los resultados muestran cambios en las preferencias electorales respecto a 2024.

El electorado latino tuvo un papel relevante en los resultados de las elecciones legislativas de Estados Unidos del 3 de noviembre. En distintos distritos donde Donald Trump había conseguido avances en 2024, los candidatos demócratas lograron recuperar posiciones y derrotar a representantes republicanos.
Uno de los casos más destacados ocurrió en Texas, donde el demócrata James Talarico ganó la contienda por un escaño en el Senado federal, al derrotar al republicano Ken Paxton. En el mismo estado, Bobby Pulido venció a la representante republicana Monica De La Cruz y recuperó para los demócratas el distrito 15 de la Cámara de Representantes, que Trump había ganado por alrededor de 18 puntos porcentuales en 2024.
La victoria de Pulido representa un revés para los republicanos en el Valle del Río Grande, una región de mayoría latina donde el partido había conseguido avances electorales en los comicios anteriores. La contienda se desarrolló en un distrito cuya delimitación fue modificada, por lo que las comparaciones con los resultados de 2024 deben considerar los cambios territoriales.

La recuperación demócrata también alcanzó otros territorios con una importante presencia hispana. En Nuevo México, Gabriel Vasquez consiguió la reelección en el segundo distrito congresional, mientras que en Colorado el demócrata Manny Rutinel ganó el octavo distrito frente al republicano Gabe Evans. Estos resultados se suman a los avances registrados por el partido en distintos estados.
Cambios en las preferencias del electorado latino
Los resultados también reavivaron la discusión sobre el comportamiento electoral de la población latina. En 2024, Trump amplió el respaldo republicano entre este sector respecto de elecciones presidenciales anteriores; dos años después, los demócratas consiguieron recuperar terreno en varias contiendas legislativas.
De acuerdo con las cifras de encuestas de salida citadas en el material de origen, el 60 por ciento de los votantes latinos respaldó a candidatos demócratas a la Cámara de Representantes en 2026, frente al 51 por ciento que había apoyado a Kamala Harris en la elección presidencial de 2024.

En sentido contrario, el respaldo republicano habría pasado del 46 por ciento que obtuvo Trump en 2024 al 35 por ciento registrado por los candidatos de ese partido en las elecciones legislativas de 2026.
Estas cifras comparan elecciones de distinto tipo: una presidencial y otra legislativa. Por ello, permiten observar variaciones en las preferencias declaradas, pero no deben interpretarse como una medición directa de un cambio de partido entre los mismos votantes.
Los resultados muestran que el voto latino constituye un componente importante de la competencia electoral estadounidense, especialmente en distritos donde los márgenes de victoria son estrechos y los partidos disputan el respaldo de comunidades que pueden modificar el equilibrio político.






