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(16 DE OCTUBRE, 2026).-Heidi Levine fue agredida mientras documentaba la cosecha de aceitunas en territorio palestino ocupado. Los ataques también dejaron agricultores heridos y daños en olivos y vehículos, según reportes de prensa y fuentes palestinas.
La fotoperiodista estadounidense Heidi Levine, colaboradora de The Washington Post, resultó herida este viernes tras ser golpeada por colonos israelíes mientras documentaba los ataques contra agricultores palestinos durante la cosecha de aceitunas en Cisjordania ocupada.
La agresión ocurrió cerca de la localidad palestina de Abu Falah, al noreste de Ramala, donde decenas de hombres enmascarados atacaron a personas que participaban en la recolección de aceitunas. De acuerdo con los testimonios recogidos por medios internacionales, los agresores golpearon a Levine, la tiraron al suelo y le robaron sus cámaras, teléfono y otras pertenencias.
La periodista fue trasladada a un hospital de Ramala para recibir atención médica. Pese a que llevaba casco y chaleco antibalas con la palabra «Prensa» visible tanto en la parte delantera como en la trasera, fue golpeada repetidamente.
«De repente vi a más de 50 hombres enmascarados (…) Llevaban palos de madera (…) y creo que también barras de hierro. Entonces, de pronto, me atacaron», relató Levine a periodistas desde el hospital, según informó la agencia AFP.
La fotoperiodista explicó que intentó identificarse como periodista y pedir que cesara la agresión. Sin embargo, los atacantes la derribaron nuevamente y continuaron golpeándola. La Asociación de la Prensa Extranjera también denunció el robo de su pasaporte, teléfono, cartera y equipo de trabajo.
Incendian olivos y vehículos durante ataques a agricultores palestinos
La agresión contra Levine ocurrió en el contexto de una serie de ataques contra comunidades palestinas que participaban en la cosecha de aceitunas, una actividad fundamental para la economía y la vida de numerosas familias de Cisjordania.

Además de Abu Falah, se reportaron agresiones en localidades como Turmus Ayya y Burqa. De acuerdo con información difundida por medios internacionales y fuentes palestinas, los ataques incluyeron la quema de olivos y vehículos, así como agresiones físicas contra agricultores.
La cosecha de aceitunas es una temporada especialmente importante para las comunidades palestinas, pero también un periodo en el que se han documentado ataques de colonos contra agricultores, sus tierras y quienes los acompañan para registrar lo ocurrido.
Denuncian inacción de las fuerzas israelíes
La actuación de las fuerzas israelíes durante los incidentes también generó cuestionamientos. Testigos citados por The Washington Post señalaron que soldados llegaron a la zona y utilizaron gases lacrimógenos contra palestinos, mientras los colonos continuaban las agresiones.

La Asociación de la Prensa Extranjera condenó el ataque contra Levine y exigió a las autoridades israelíes proteger a la población civil y a los periodistas que cubren los acontecimientos en los territorios ocupados. La organización pidió que los responsables sean identificados y llevados ante la justicia.
Por su parte, el Ejército israelí informó que sus efectivos acudieron tras recibir reportes de un «enfrentamiento violento» y reconoció que una periodista extranjera resultó herida. Afirmó que sus fuerzas utilizaron medios antidisturbios para dispersar los enfrentamientos y que los detalles del incidente serían examinados.
Aumentan las agresiones durante la cosecha de aceitunas
El ataque contra Levine se suma a otras agresiones recientes contra periodistas palestinos y extranjeros en Cisjordania. A principios de octubre, colonos golpearon al fotógrafo de AFP Jaafar Ashtiyeh mientras cubría la cosecha de aceitunas. También se han denunciado agresiones contra equipos periodísticos durante operaciones de las fuerzas israelíes en la zona.

La violencia contra agricultores y periodistas ocurre en Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel desde 1967, donde las comunidades denuncian obstáculos para acceder a sus tierras y recolectar sus cosechas.
La agresión contra Levine vuelve a poner en el centro la seguridad de quienes documentan estos ataques y la responsabilidad de las autoridades de garantizar la protección de periodistas y población civil.






