Portada: El Fisgón
(12 DE AGOSTO, 2026).-La actitud del recién investido presidente de Colombia, Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, generó críticas en redes sociales luego de que fuera captado sonriente, saludando y lanzando un beso al aire durante un acto en el que se presentaría el balance de víctimas y daños provocados por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país.
De la Espriella, quien asumió la Presidencia el 7 de agosto de 2026, acudió al encuentro con traje oscuro y un prendedor con la bandera colombiana en la solapa. Sin embargo, mientras se esperaba información sobre una tragedia que hasta ese momento había dejado al menos 111 personas fallecidas, el mandatario fue captado interactuando de manera efusiva con asistentes del auditorio.
Frente a las cámaras, el presidente señaló y saludó a personas entre el público, levantó la mano en repetidas ocasiones y posteriormente lanzó un beso al aire.
En redes sociales también circularon imágenes en las que realiza una especie de saludo marcial, gesto tradicionalmente asociado con respeto, disciplina y honor. La combinación de este gesto con el beso provocó desconcierto y cuestionamientos entre usuarios.
Críticas por su actitud durante la emergencia
Las imágenes generaron cuestionamientos sobre la conducta del mandatario mientras Colombia enfrentaba una de sus mayores emergencias recientes, con personas fallecidas, heridas y desaparecidas, además de graves daños en viviendas, hospitales e infraestructura.
El comportamiento de De la Espriella también fue comparado con el estilo que mostró durante su campaña presidencial con el partido Defensores de la Patria, cuando acostumbraba dirigirse efusivamente a sus simpatizantes y saludar a las multitudes.
El episodio ocurrió apenas cuatro días después de su llegada al poder, durante las primeras horas de una crisis que puso a prueba la capacidad de respuesta de su recién iniciado gobierno.
Mientras los equipos de emergencia continuaban con las labores de rescate y evaluación de los daños provocados por el terremoto, la actitud del presidente se convirtió en uno de los primeros focos de controversia de su administración.






