Portada: Monero Hernández
(02 DE NOVIEMBRE, 2026).-Teherán continúa los contactos indirectos con Washington a través de Qatar y propone acelerar la aplicación de un plan para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin al bloqueo naval estadounidense. La expectativa de un posible avance diplomático provocó una caída de casi 4 por ciento en los precios internacionales del petróleo.
Irán propuso reducir a dos días el plazo para implementar un acuerdo que permita reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin al bloqueo naval de Estados Unidos, mientras mantiene abiertas las amenazas de una nueva confrontación militar con Washington.
Los contactos diplomáticos continuaron este lunes 2 de noviembre a través de Qatar, después de que los negociadores iraníes abandonaran el domingo las conversaciones en Doha. Un funcionario familiarizado con el encuentro, citado por Reuters, aseguró que su salida no respondió a dificultades en las negociaciones y que todavía se contempla la posibilidad de una nueva reunión.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqai, explicó que las conversaciones se basan en un plan de siete puntos elaborado por Teherán en septiembre. La propuesta contempla reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin al bloqueo naval estadounidense contra los puertos iraníes.
Baqai afirmó que la posibilidad de implementar el plan en dos días demuestra la disposición de su gobierno a negociar. Sin embargo, aclaró que cualquier avance depende de que Washington acepte las condiciones planteadas por Irán.
“El intercambio de mensajes continúa”, señaló el portavoz, quien sostuvo que sólo después de una respuesta estadounidense podrán discutirse las siguientes etapas.
Las condiciones de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz
La propuesta iraní incluye un alto el fuego regional, el levantamiento de las sanciones contra el sector petrolero, la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero y el fin del bloqueo naval estadounidense.
El canciller iraní, Abás Araqchi, añadió que Washington debería aceptar el nuevo itinerario acordado entre Irán y Omán para regular el tránsito de embarcaciones por el estrecho de Ormuz. También mencionó como parte de las demandas una reducción de la presencia militar estadounidense en Medio Oriente.
El plan fue presentado inicialmente en septiembre, por medio de Qatar, y contemplaba un plazo de siete días para avanzar hacia la reapertura del paso marítimo una vez que Estados Unidos respondiera a las exigencias de Teherán. La propuesta fue rechazada entonces por el presidente Donald Trump.
Ahora, el gobierno iraní plantea acelerar su aplicación a dos días, aunque todavía no existe un acuerdo con Washington ni una fecha confirmada para la reapertura del estrecho.
Ormuz es una de las rutas estratégicas para el comercio mundial de hidrocarburos: conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y permite el tránsito de una proporción importante del petróleo y el gas natural licuado que se comercializan internacionalmente.
Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, Irán ha reivindicado el control de esa vía marítima y ha atacado embarcaciones que intentan cruzarla sin su autorización. Estados Unidos respondió con un bloqueo naval sobre los puertos iraníes.
Teherán mantiene sus advertencias militares
Pese a los contactos diplomáticos, las autoridades iraníes advirtieron que una nueva ofensiva estadounidense podría provocar una confrontación más prolongada que la fase anterior de hostilidades.
El portavoz del Ejército iraní, Mohammad Akraminia, afirmó que Washington no tendría capacidad para determinar unilateralmente la duración ni las condiciones de una eventual guerra.
Sus declaraciones respondieron a las advertencias de Trump, quien sostuvo que Estados Unidos todavía tenía pendientes uno o dos objetivos en territorio iraní y que podría atacarlos en cuestión de minutos.
Entre las instalaciones mencionadas en el debate se encuentra Pickaxe Mountain, una instalación subterránea sospechada de estar vinculada con el programa nuclear iraní.
Por su parte, el portavoz de los Guardianes de la Revolución, Hossein Mohebbi, advirtió que un conflicto con Estados Unidos no tendría límites geográficos y que Irán había definido un amplio escenario para responder a sus adversarios.
El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, también había endurecido el discurso frente a Washington. Araqchi, en cambio, mantuvo abierta la posibilidad de una salida negociada y aseguró que su país está preparado tanto para defenderse como para continuar las conversaciones.
Trump afirmó que no ordenaría nuevos ataques antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para este martes 3 de noviembre. Sin embargo, no descartó futuras acciones militares.
Las expectativas diplomáticas presionan a la baja el precio del petróleo
La posibilidad de un acuerdo entre Washington y Teherán tuvo un efecto inmediato en los mercados energéticos. Este lunes, los futuros del petróleo Brent cayeron 3.7 por ciento, hasta 109.23 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió 3.8 por ciento, hasta 100.14 dólares.
Los datos fueron reportados por Reuters y retomados por Milenio. La caída respondió a las expectativas de que las conversaciones mediadas por Qatar puedan reducir las interrupciones en el suministro de hidrocarburos desde Medio Oriente.
El Brent había cerrado octubre en su nivel más alto de los últimos seis meses, ante el temor de que la guerra entre Estados Unidos e Irán volviera a intensificarse después de las elecciones estadounidenses.
Tamas Varga, de la correduría petrolera PVM, señaló que el inicio de noviembre renovó las expectativas de un avance diplomático. Tim Waterer, analista de KCM Trade, también atribuyó parte del retroceso de los precios a la ausencia de una escalada militar significativa durante el fin de semana.
Sin embargo, el mercado continúa expuesto a la evolución del conflicto. Los ataques contra buques que transitan por el estrecho de Ormuz y las restricciones impuestas por Estados Unidos mantienen la incertidumbre sobre el suministro energético mundial.
Por ahora, Irán mantiene sus exigencias y las conversaciones continúan a través de Qatar. La posibilidad de reabrir Ormuz en dos días depende de que Washington acepte las condiciones de Teherán, mientras ambas partes conservan abiertas las opciones militares.






