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(02 DE NOVIEMBRE, 2026).-El mandato de la MINURSO expiró el 31 de octubre sin que el Consejo de Seguridad aprobara una renovación. Un equipo reducido coordinará la retirada de los contingentes y los activos militares desplegados desde 1991, mientras continúa la mediación política de la ONU.
Naciones Unidas inició el 1 de noviembre el periodo de liquidación de su Misión para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), después de que su mandato expirara sin que el Consejo de Seguridad lograra aprobar una resolución para renovarlo.
El portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, informó que un equipo reducido coordinará el repliegue ordenado de los efectivos y los recursos desplegados en el territorio. También supervisará el traslado del equipamiento perteneciente a los países que aportaban contingentes militares y la disposición de los bienes propiedad de Naciones Unidas.
La misión, establecida en 1991, concluyó sus operaciones de mantenimiento de la paz tras más de tres décadas de presencia en el territorio. Su cierre se produjo después de que las diferencias entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad impidieran alcanzar un acuerdo sobre las condiciones para extender su mandato.

Rusia y Estados Unidos bloquearon las propuestas de renovación
El 30 de octubre, Rusia vetó un proyecto de resolución presentado por Estados Unidos que proponía renovar el mandato de la MINURSO por un año y respaldaba la propuesta marroquí de autonomía bajo soberanía de Marruecos como base para las negociaciones.
El texto estadounidense también planteaba cambios en la estructura y el papel de la misión. Moscú consideró que la propuesta adelantaba una solución al conflicto territorial y no garantizaba adecuadamente el principio de autodeterminación del pueblo saharaui.
Después del veto ruso, Moscú presentó un proyecto alternativo para prorrogar el mandato sin modificar las funciones ni la estructura de la misión. Sin embargo, Estados Unidos votó en contra y la iniciativa tampoco consiguió los nueve votos necesarios para su aprobación: obtuvo tres a favor y once abstenciones.

El Frente Polisario rechazó el proyecto estadounidense al considerar que subordinaba el proceso político a la propuesta de autonomía marroquí y debilitaba el derecho del pueblo saharaui a decidir el futuro del territorio.
Marruecos, por su parte, ofreció apoyo logístico para el repliegue de la misión y expresó su disposición a colaborar con Naciones Unidas durante el proceso de liquidación.
Guterres pide moderación ante el riesgo de una escalada
Ante el fin de las operaciones de mantenimiento de la paz, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, llamó a todas las partes a actuar con la máxima moderación para evitar un deterioro de la situación de seguridad en el Sáhara Occidental.

Guterres también rindió homenaje al personal de la MINURSO que perdió la vida durante sus años de servicio y reiteró que la salida de la misión no elimina el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
Aunque concluye la presencia militar de la MINURSO, el secretario general confirmó que su enviado personal para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, continuará trabajando para facilitar el diálogo y alcanzar una solución política pacífica.
El fin del monitoreo militar abre un nuevo escenario
La retirada de los cascos azules pone fin a una estructura internacional que durante más de tres décadas tuvo entre sus funciones supervisar el alto el fuego y contribuir al proceso político para resolver el conflicto territorial.

La misión fue creada en 1991, después de que Marruecos y el Frente Polisario aceptaran las propuestas de arreglo impulsadas por Naciones Unidas y la Organización para la Unidad Africana. El plan contemplaba un periodo de transición y la celebración de un referéndum en el que la población saharaui pudiera elegir entre la independencia y la integración con Marruecos. La consulta nunca se realizó debido a desacuerdos sobre su organización y el registro de votantes.
El Frente Polisario puso fin a su compromiso con el alto el fuego en 2020 y desde entonces se han mantenido hostilidades de baja intensidad y tensiones en el territorio.
La conclusión de las operaciones de la MINURSO genera preocupación por la pérdida de su capacidad de observación sobre el terreno y por las dificultades para verificar posibles incidentes y contribuir a evitar una escalada.
Aunque Naciones Unidas mantendrá sus gestiones diplomáticas, el cierre de la misión abre una nueva etapa en el conflicto del Sáhara Occidental, sin que exista todavía un acuerdo entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el futuro del territorio.







