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(29 DE OCTUBRE, 2026).-La reposición de municiones concentra la mayor parte del gasto militar, mientras el costo de las operaciones continúa aumentando.
La guerra contra Irán ha costado 47 mil 100 millones de dólares a Estados Unidos hasta el 16 de octubre, de acuerdo con una estimación del Comando Central estadounidense (CENTCOM) presentada al Congreso. La cifra representa un incremento de 3 mil 500 millones de dólares respecto al cálculo de principios de septiembre, cuando el gasto rondaba los 43 mil 600 millones.

El conflicto comenzó a finales de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán. Ocho meses después, el gasto militar continúa creciendo y la estimación todavía no incluye todos los daños ocasionados a instalaciones militares estadounidenses en la región.
Reposición de municiones concentra el gasto
De acuerdo con el desglose presentado por el Pentágono, la mayor parte del costo corresponde a la reposición de municiones consumidas durante las operaciones militares.

La distribución del gasto es la siguiente:
- 29 mil millones de dólares para reponer municiones.
- 11 mil 900 millones de dólares en costos operativos adicionales.
- 6 mil 100 millones de dólares para reemplazar equipos y material militar perdidos o dañados.
Dentro de los costos operativos, la Fuerza Aérea estadounidense acumula alrededor de 7 mil 600 millones de dólares. El Ejército registra más de 2 mil millones, mientras que la Marina suma aproximadamente mil 450 millones.
El impacto sobre las reservas militares
El costo de la guerra no se limita al dinero destinado a las operaciones. El consumo de municiones también plantea desafíos para reponer las reservas del Ejército estadounidense y mantener su capacidad de respuesta ante otros escenarios internacionales.

El aumento del gasto militar también se incorpora al debate político en Estados Unidos antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato, previstas para noviembre.
La evolución del conflicto y sus repercusiones económicas, incluidos los efectos sobre los mercados energéticos, forman parte de la discusión sobre la estrategia de la administración de Donald Trump.






