María Corina Machado regresa a Venezuela en medio de negociaciones respaldadas por Estados Unidos

Shaddai
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Portada: Jerge

(26 DE OCTUBRE, 2026).-La dirigente opositora volvió tras casi diez meses fuera del país, pero permanece al margen de la mesa de diálogo que Washington promueve con el gobierno interino de Delcy Rodríguez. Su retorno reabre las tensiones sobre el liderazgo opositor y el futuro político venezolano.


María Corina Machado regresó a Venezuela después de permanecer cerca de diez meses fuera del país. Su retorno ocurre en medio de un proceso de diálogo respaldado por Estados Unidos, en el que no participa el movimiento político que encabeza.

El excandidato presidencial Edmundo González anunció el domingo que Machado se encontraba nuevamente en territorio venezolano. La dirigente confirmó su regreso con un mensaje publicado en redes sociales: “Estoy aquí. Con ustedes”.

De acuerdo con reportes de prensa, Machado apareció en Barquisimeto, en el estado de Lara, donde fue recibida por simpatizantes. Su regreso se produjo después de varios intentos y en un contexto de tensiones con el gobierno de Donald Trump, que ha respaldado al gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.

Washington presenta el regreso como resultado del diálogo

El retorno de Machado vuelve a poner bajo escrutinio su relación con Washington. En septiembre, Reuters informó que funcionarios estadounidenses habían pedido a la dirigente aplazar su regreso, en medio de las diferencias sobre el momento y las condiciones para su reincorporación a la política venezolana.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, atribuyó ahora las condiciones para el retorno seguro de Machado a las conversaciones de “reconciliación” respaldadas por su gobierno.

Rubio sostuvo que el proceso ha permitido liberar a cientos de presos políticos y facilitar el regreso de opositores desde el exilio. También pidió a los distintos actores políticos respaldar las negociaciones, que presentó como una oportunidad para celebrar elecciones libres y alcanzar una democracia duradera.

Machado no fue convocada a esas conversaciones, aunque aseguró que no buscaría obstaculizarlas. Su ausencia contrasta con el protagonismo que conserva dentro de la oposición y evidencia la distancia entre su liderazgo y la ruta de negociación que Washington respalda actualmente.

El escenario también plantea una interrogante sobre el papel que tendrá la dirigente en una eventual transición política. Mientras Machado exige avanzar hacia elecciones libres, el gobierno estadounidense ha respaldado una estrategia gradual que prioriza la estabilización y la recuperación del país antes de definir los siguientes pasos de la transición.

Reconstrucción, inversión y soberanía política

Antes de regresar, Machado afirmó que únicamente un “gobierno serio y democrático” puede ofrecer la estabilidad que necesitan los inversionistas. La declaración adquiere relevancia en un país que enfrenta las consecuencias de los terremotos del 24 de junio.

De acuerdo con un balance divulgado en agosto por las autoridades venezolanas, los sismos habían dejado al menos 6 mil 301 personas fallecidas. En ese momento no existía una cifra oficial consolidada de desaparecidos, mientras familiares continuaban con la búsqueda entre los escombros.

Machado había anunciado previamente que haría lo necesario para regresar y contribuir a las labores de recuperación. Ahora, sus compromisos deberán evaluarse a partir de las acciones concretas que emprenda ante las necesidades de las víctimas y las comunidades afectadas.

El énfasis en las condiciones para la inversión también abre una discusión sobre las prioridades de la reconstrucción: además de generar certidumbre para el capital privado, el país necesita respuestas para las personas damnificadas y garantías de participación en las decisiones sobre su futuro.

La cercanía con Trump y el futuro de Venezuela

Machado salió clandestinamente de Venezuela a finales de 2025 para recibir el Premio Nobel de la Paz, después de permanecer en la clandestinidad y pese a la prohibición de salida que pesaba sobre ella. En enero de 2026 entregó al presidente estadounidense Donald Trump la medalla del galardón, un gesto que subrayó su búsqueda de respaldo político en Washington.

Su regreso ocurre bajo el gobierno interino de Delcy Rodríguez, quien asumió el poder después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro en enero y lo trasladaran a Nueva York para enfrentar acusaciones de narcotráfico.

En este escenario, el discurso de Machado sobre democracia debe examinarse también a la luz de la intervención estadounidense y de los intereses que Washington busca asegurar en Venezuela. La presión de Estados Unidos, su respaldo al gobierno interino y las negociaciones sobre la transición forman parte de un proceso cuyo desenlace aún no está definido.

La cuestión de fondo es quién decidirá el futuro político del país y bajo qué condiciones. El respaldo de Washington puede influir en la transición, pero no sustituye la legitimidad que debe surgir de la voluntad de la población venezolana.

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