Portada: Redes
(09 DE OCTUBRE, 2026).-El gobernador de Jalisco anunció tandeos de hasta tres días por semana y presentó al Congreso un proyecto para sustituir el acueducto Chapala-Guadalajara. El esquema comprometería recursos públicos durante varios años.
La Zona Metropolitana de Guadalajara enfrentará una reducción de alrededor de 30 por ciento en el agua disponible para distribución, luego de que el gobierno de Jalisco decidió dejar de utilizar el sistema antiguo de conducción que llega a la presa Las Pintas. A partir del lunes 12 de octubre, el suministro se realizará mediante un esquema de tandeos, con posibles afectaciones de dos a tres días por semana en distintas colonias.
La medida busca reducir los problemas de calidad del agua que han afectado a la población. El gobernador Pablo Lemus aseguró que la desconexión del sistema antiguo ya muestra mejoras en el líquido que llega a las plantas potabilizadoras, aunque reconoció que la decisión reducirá el volumen disponible para abastecer a los hogares.
El recorte se prevé durante al menos seis meses, mientras se atiende la emergencia y se desarrollan alternativas para mejorar el suministro. Los detalles de la distribución por colonias deberán ser dados a conocer por el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA).
Lemus propone un acueducto de 18 mil millones de pesos
En paralelo, Lemus presentó ante el Congreso de Jalisco una iniciativa para construir el Acueducto Sustituto Chapala-Guadalajara, con el objetivo de mejorar la calidad del agua sin incrementar la extracción del lago.
El proyecto forma parte de un paquete de obras para el sistema de abastecimiento de Chapala, cuya inversión conjunta fue anunciada en 18 mil millones de pesos con recursos estatales.
La propuesta plantea utilizar el esquema de Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación (CMRO), un modelo multianual mediante el cual el gobierno pagaría por la ejecución y operación de la infraestructura a través de la Comisión Estatal del Agua (CEA).
Lemus afirmó que el esquema no implica contratar deuda pública, privatizar el servicio ni otorgar una concesión, y aseguró que no habrá aumentos en las tarifas del agua.
El financiamiento comprometería recursos públicos durante décadas
Aunque el gobernador sostiene que el proyecto no generará deuda directa, el mecanismo propuesto contempla pagos públicos a lo largo de varios años.
De acuerdo con información publicada sobre la iniciativa presentada al Congreso, el costo estimado de construcción del acueducto asciende a 11 mil 921 millones 788 mil pesos, sin incluir el impuesto al valor agregado. El esquema CMRO supondría pagos superiores a 2 mil 300 millones de pesos anuales durante un periodo de 20 o 25 años.
Estas cifras corresponden al costo estimado de construcción y al esquema de pagos reportado, mientras que los 18 mil millones de pesos anunciados por Lemus se refieren a la inversión conjunta en obras para el sistema de Chapala. No son cifras directamente intercambiables.
Por ello, para evaluar el costo total del proyecto será necesario conocer las condiciones definitivas del contrato, el calendario de pagos, las obligaciones de mantenimiento y operación y los mecanismos de supervisión. La ausencia de deuda directa no elimina el compromiso de destinar recursos públicos durante varios ejercicios presupuestarios.
Menos agua disponible mientras llega la solución
El gobierno estatal sostiene que sustituir la infraestructura antigua permitirá mejorar la calidad del agua que recibe la Zona Metropolitana de Guadalajara sin aumentar la extracción del lago de Chapala.
Sin embargo, la solución de corto plazo implica que los hogares enfrenten interrupciones del servicio y una menor disponibilidad de agua. Aunque Lemus anunció tandeos de dos o tres días por semana como máximo en las zonas afectadas, el calendario por colonia y la duración concreta de cada interrupción son indispensables para que la población pueda organizarse.
La iniciativa del acueducto todavía debe pasar por el Congreso estatal. Mientras se define su aprobación y se desarrolla el proyecto, permanecen abiertas dos preguntas centrales: cuánto tiempo durarán las afectaciones al suministro y bajo qué condiciones financieras se ejecutará una obra que comprometerá recursos públicos a largo plazo.






