Portada: El Fisgón
(23 DE SEPTIEMBRE, 2026).-El pacto permite ampliar la Base Espacial Pituffik y establecer nuevas áreas de defensa en Narsarsuaq y Mestersvig, sin transferir la soberanía de Groenlandia a Washington.
Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaron un acuerdo de seguridad y defensa para ampliar la presencia militar estadounidense en la isla ártica, en un pacto alcanzado al margen de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York.
El acuerdo modifica y complementa el pacto de defensa suscrito entre Estados Unidos y Dinamarca en 1951 y establece nuevas condiciones para las operaciones militares estadounidenses en Groenlandia.
La firma ocurrió después de meses de tensión diplomática provocada por las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien había planteado públicamente que Estados Unidos debía obtener el control de Groenlandia y llegó a mantener abierta la posibilidad de recurrir a la fuerza.
Nuevas áreas de defensa en Groenlandia
El documento autoriza a Estados Unidos a modernizar y ampliar sus actividades en la Base Espacial Pituffik, ubicada en el noroeste de Groenlandia.
Además, establece que Washington podrá crear áreas adicionales de defensa en Narsarsuaq, en el sur de la isla, y Mestersvig, en la costa oriental. Los detalles técnicos y las modalidades para establecerlas deberán ser acordados por las partes.
Narsarsuaq albergó durante la Guerra Fría una instalación militar estadounidense, mientras que Mestersvig es actualmente utilizado por la Patrulla Sirius de Dinamarca.
El acuerdo también contempla la posibilidad de establecer nuevas áreas de defensa en otros puntos de Groenlandia. Para ello deberán presentarse propuestas sobre su ubicación, extensión, actividades y medidas de mitigación, además de realizar consultas entre las partes.
Mayor movilidad para las fuerzas estadounidenses
El pacto amplía las posibilidades de movimiento de las fuerzas estadounidenses dentro de Groenlandia.
El texto contempla el libre acceso y desplazamiento de buques, aeronaves, vehículos y fuerzas estadounidenses entre las áreas de defensa, por tierra, aire y mar.
También establece que aeronaves estadounidenses podrán sobrevolar y aterrizar en territorio groenlandés y que los buques públicos estadounidenses tendrán acceso submarino y movimiento dentro de las aguas territoriales, conforme a las disposiciones acordadas.
Estas actividades deberán realizarse procurando respetar la sociedad groenlandesa y actividades tradicionales como la caza y la pesca.
El acuerdo no cambia la soberanía de Groenlandia
A pesar de la ampliación de la presencia militar estadounidense, el pacto no transfiere Groenlandia a Estados Unidos.
El acuerdo reafirma la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca, así como el derecho del pueblo de Groenlandia a la autodeterminación.
La precisión es relevante debido a las declaraciones realizadas por Trump durante los meses anteriores, cuando habló de la necesidad de que Estados Unidos adquiriera el control de la isla.
El nuevo acuerdo establece, en cambio, un marco para ampliar la cooperación militar dentro del territorio bajo soberanía danesa.
Restricciones a fuerzas de países externos a la OTAN
El pacto también establece restricciones para impedir que países que no pertenecen a la OTAN establezcan una presencia militar permanente o instalaciones militares en Groenlandia, salvo que las partes acuerden lo contrario.
La disposición se produce en un contexto de creciente interés estratégico por el Ártico y de preocupación de Estados Unidos y sus aliados por las actividades de Rusia y China en la región.
Un acuerdo sin fecha de vencimiento
El pacto no establece una fecha de vencimiento y busca proporcionar un marco permanente para la cooperación en materia de defensa.
También contempla disposiciones para el caso de que Groenlandia obtenga la independencia de Dinamarca. De acuerdo con el texto, determinadas condiciones del acuerdo continuarían aplicándose si el territorio permanece dentro de la OTAN.
Su entrada en vigor, sin embargo, está sujeta a los procedimientos internos correspondientes.
Después de meses de tensión
La firma representa un cambio en el escenario diplomático entre Washington, Copenhague y Nuuk después de meses de declaraciones de Trump sobre Groenlandia.
El presidente estadounidense había vinculado su interés en la isla con la seguridad del Ártico y la posición estratégica del territorio entre América del Norte y Europa.
El nuevo acuerdo permite a Washington ampliar su infraestructura y operaciones militares en Groenlandia, pero mantiene formalmente la soberanía danesa y reconoce el derecho de autodeterminación de la población groenlandesa.
Así, el pacto reduce la confrontación diplomática inmediata, aunque deja abierta la discusión sobre el alcance futuro de la presencia militar estadounidense en Groenlandia y el papel que tendrá la población groenlandesa en las decisiones sobre su territorio.






