Portada: El Fisgón
(11 DE SEPTIEMBRE, 2026).-A 53 años del derrocamiento de Salvador Allende, el gobierno de José Antonio Kast no organizó un acto oficial por el 11 de septiembre y mantuvo la agenda presidencial habitual.
El presidente de Chile, José Antonio Kast, decidió no realizar una ceremonia oficial para conmemorar el 53 aniversario del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, rompiendo con una tradición mantenida por los gobiernos democráticos desde el retorno a la democracia en 1990.
Kast mantuvo su agenda habitual y se trasladó a la región de Los Ríos, en el sur del país, mientras que La Moneda no programó un acto institucional para recordar el derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende.
La decisión adquiere especial relevancia por la trayectoria política de Kast y por sus posiciones históricas respecto de la dictadura de Augusto Pinochet.
Kast evita una conmemoración oficial
El mandatario había señalado previamente que considera importante no olvidar las fechas relacionadas con la historia de Chile, incluido el golpe de Estado, pero descartó que el Ejecutivo organizara una ceremonia institucional.
En declaraciones recogidas antes de la fecha, Kast sostuvo que mantendría su rutina de trabajo y que el servicio de oración que se realiza habitualmente en La Moneda continuaría abierto a las intenciones de quienes quisieran orar por el país.
“Nosotros estamos hoy día orando por el Chile de hoy y el Chile del futuro”, afirmó.
El ministro del Interior, Claudio Alvarado, defendió la decisión del gobierno con el argumento de que el 11 de septiembre genera distintas sensibilidades entre los chilenos y que las diferencias políticas no deberían llevar nuevamente a “los extremos del pasado”.
La ausencia de una ceremonia oficial contrasta con la práctica de los gobiernos anteriores. Incluso el expresidente derechista Sebastián Piñera realizó actos y pronunciamientos en los que condenó las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.
El peso del pasado de Kast con Pinochet
La decisión de Kast ocurre además en un contexto marcado por sus antecedentes políticos y por su histórica posición favorable a la figura de Pinochet.
Durante el periodo de la dictadura, entre 1973 y 1990, organismos estatales y comisiones de verdad documentaron miles de casos de ejecuciones, desapariciones, prisión política y tortura. El Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia chileno cifra en 40 mil 175 las víctimas calificadas oficialmente por las distintas comisiones de verdad.
Las investigaciones oficiales establecieron además que al menos 3,200 personas fueron asesinadas o hechas desaparecer durante ese periodo.
Por ello, la decisión de no organizar una ceremonia oficial no se limita a una diferencia sobre el formato de una conmemoración: ocurre en torno a una fecha asociada al quiebre de la democracia chilena y a graves violaciones de derechos humanos reconocidas por el propio Estado.
Milei reivindica el golpe y Kast evita confrontarlo
La postura de Kast también fue observada a la luz de su participación, apenas una semana antes, en el Foro Madrid, encuentro internacional de la derecha radical celebrado en Santiago de Chile.
Durante la apertura del foro, el presidente argentino Javier Milei realizó una lectura favorable del periodo posterior al derrocamiento de Allende y sostuvo que Chile entró entonces en una etapa de estabilidad y crecimiento que se prolongó durante décadas.
Las declaraciones provocaron críticas de sectores de la izquierda chilena, que exigieron a Kast reprobarlas.
El gobierno chileno, sin embargo, evitó convertir las expresiones de Milei en una controversia política. El ministro Alvarado sostuvo que el Ejecutivo no se convertiría en “comentarista” de las declaraciones realizadas por el mandatario argentino en un foro particular.
El propio Kast posteriormente señaló que él no habría utilizado algunos de los términos empleados por Milei, pero evitó comentar directamente sus declaraciones.
Una ruptura con la tradición de memoria estatal
El 11 de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas chilenas derrocaron al gobierno constitucional de Salvador Allende. El golpe dio paso a una dictadura encabezada por Augusto Pinochet que se extendió hasta 1990.
Las comisiones de verdad creadas posteriormente por el Estado documentaron asesinatos, desapariciones forzadas, prisión política y tortura cometidos durante ese periodo. La Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación —conocida como Comisión Rettig— fue creada precisamente para esclarecer las violaciones más graves de derechos humanos cometidas entre 1973 y 1990.
En este contexto, la decisión de Kast representa un cambio en la forma en que el gobierno chileno aborda institucionalmente la fecha. El presidente sostiene que las fechas históricas no deben olvidarse, pero ha optado por no encabezarlas mediante una ceremonia oficial.
La ausencia de un acto estatal contrasta con las conmemoraciones organizadas por familiares de víctimas, organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición, que mantienen sus propios actos de memoria.






