Portada: Rapé
(20 DE MAYO, 2026).-Rusia y China avanzan en nuevos acuerdos energéticos y geopolíticos mientras crecen las tensiones globales y la incertidumbre en Oriente Medio.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, inició este martes una visita de Estado a China para reforzar acuerdos estratégicos con su homólogo Xi Jinping, en el marco del 25 aniversario del Acuerdo de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado en 2001.
La visita ocurre pocos días después del encuentro entre Xi Jinping y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un momento marcado por tensiones geopolíticas, crisis energética e incertidumbre sobre el comercio internacional.
Sin embargo, el Kremlin rechazó que el acercamiento entre Moscú y Beijing represente una alianza dirigida contra Washington.
“Rusia y China no se alían contra nadie”, declaró Yuri Ushakov, asesor de Política Internacional del gobierno ruso, aunque reconoció que ambos países suelen coincidir en temas de política exterior.
Putin destaca papel “estabilizador” de la relación con China
Antes de arribar a Beijing, Putin sostuvo que la relación estratégica entre Rusia y China representa un factor de estabilidad global y aseguró que la cooperación bilateral busca impulsar la paz y la prosperidad internacional.
El mandatario ruso llegó acompañado por una delegación de 39 integrantes, incluidos directivos de empresas energéticas como Rosneft y Gazprom.
De acuerdo con autoridades rusas, durante la visita podrían firmarse alrededor de 40 acuerdos bilaterales, además de declaraciones conjuntas relacionadas con la construcción de un “nuevo orden mundial” y el fortalecimiento de la asociación estratégica entre ambas potencias.
Energía y gasoductos dominan la agenda bilateral
Uno de los temas centrales de la cumbre será la cooperación energética, especialmente en hidrocarburos y suministro de gas.
Putin expresó confianza en avanzar en proyectos conjuntos como el gasoducto Fuerza de Siberia-2, infraestructura de 2 mil 900 kilómetros diseñada para transportar gas ruso hacia China a través de Mongolia.
Yuri Ushakov confirmó que el proyecto será uno de los principales puntos de negociación.
Según cifras del gobierno ruso, Moscú exportó el año pasado 101 millones de toneladas de petróleo y 49 mil millones de metros cúbicos de gas hacia China.
Un eventual nuevo acuerdo podría añadir otros 50 mil millones de metros cúbicos al suministro energético destinado al mercado chino.
Además, autoridades rusas reportaron que durante el primer trimestre de 2026 las exportaciones de petróleo ruso hacia China crecieron 35 por ciento.
Rusia busca ampliar inversiones con Beijing
Kiril Dmítriev, enviado especial de la Presidencia rusa para cooperación económica e inversiones, aseguró que ya existen más de 50 proyectos conjuntos desarrollados entre socios rusos y chinos.
El funcionario afirmó que la cooperación financiera y de inversión resulta clave para fortalecer la seguridad económica y energética de ambas naciones.
Crisis en Oriente Medio acelera acercamiento energético
La inestabilidad en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz también influyen en las negociaciones entre Moscú y Beijing.
Rusia sostiene que la crisis en esa ruta marítima pone en riesgo el suministro energético chino, ya que por esa vía China recibía hasta 40 por ciento de su petróleo y 30 por ciento de su gas natural licuado procedente de Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Ante ese escenario, Ushakov aseguró que Rusia mantiene su papel como proveedor energético confiable.
Mientras Estados Unidos presiona a Beijing para aumentar la compra de hidrocarburos estadounidenses, China busca garantizar estabilidad energética frente a la volatilidad geopolítica global.
Aunque el país asiático ha incrementado inversiones en energías renovables, su dependencia de combustibles fósiles mantiene a Rusia como socio estratégico clave para asegurar el abastecimiento energético de la industria china.






