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(05 DE MAYO, 2026).-La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 (NDCS), un documento que sitúa a México como pieza central en la crisis de narcóticos que enfrenta ese país y plantea exigencias directas para intensificar el combate a organizaciones criminales.
El plan, considerado el principal instrumento de Washington contra el tráfico de fentanilo, metanfetamina y cocaína, identifica la frontera entre México y Estados Unidos —de casi 3 mil 200 kilómetros— como el principal corredor de entrada de drogas ilícitas.
Con base en la Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas 2025 (NDTA), la estrategia sostiene que los cárteles mexicanos representan la mayor amenaza en materia de narcóticos sintéticos, especialmente por la producción y distribución de fentanilo y metanfetamina.
El documento afirma que estas organizaciones operan redes globales que van desde la obtención de precursores químicos en China hasta la fabricación clandestina en México y su distribución en territorio estadounidense.

Entre los objetivos planteados al gobierno mexicano destacan el aumento en el decomiso de precursores, la reducción de la producción de drogas sintéticas y el desmantelamiento de las capacidades operativas de los cárteles, algunos de los cuales han sido clasificados por Washington como organizaciones terroristas extranjeras.
Además, la estrategia condiciona la cooperación bilateral a resultados “medibles y tangibles”, como detenciones, procesos judiciales y extradiciones, así como el cierre de laboratorios clandestinos.
Operaciones conjuntas y presión operativa
El documento detalla la creación del Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional (HSTF), derivado de una orden ejecutiva firmada por Trump en 2025, como eje de coordinación de las operaciones antidrogas.
También describe una operación piloto contra una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación en El Paso, realizada en coordinación con agencias como el FBI y la ATF.
Según el informe, la acción permitió desmantelar una red dedicada al tráfico de drogas, armas y personas en ambos lados de la frontera.
Entre los resultados reportados se encuentran la detención de 24 personas, el aseguramiento de drogas —incluidos fentanilo, cocaína y metanfetamina—, armas de fuego, dinero en efectivo y la clausura de un túnel entre El Paso y Ciudad Juárez.
Expansión hacia Canadá y uso de plataformas digitales
Uno de los puntos que la estrategia considera más preocupantes es la expansión de laboratorios clandestinos operados por cárteles mexicanos en Canadá, lo que reflejaría un cambio en sus rutas para evitar controles en la frontera sur estadounidense.
Asimismo, advierte que las organizaciones criminales utilizan redes sociales y plataformas digitales para distribuir drogas, vinculando directamente estas actividades con muertes por sobredosis en Estados Unidos.
Sanciones y presión internacional
En el plano diplomático, el documento establece que el Departamento de Estado, a través de su oficina de narcóticos internacionales, encabezará los esfuerzos para garantizar una cooperación “sólida y sostenida” por parte de México.
También menciona el Diálogo Trilateral Antidrogas de América del Norte como mecanismo de coordinación entre Estados Unidos, México y Canadá.
En materia financiera, el Departamento del Tesoro reforzará sanciones contra líderes criminales y redes de lavado de dinero, incluyendo estructuras vinculadas a operaciones en Asia.
Aunque el documento señala de forma reiterada a los cárteles mexicanos como actores centrales del tráfico de drogas sintéticas, no menciona explícitamente al Cártel de Sinaloa.
Finalmente, la estrategia reconoce que, pese a una reducción del 25% en muertes por sobredosis en el último año reportado, con más de 84 mil casos, la crisis de drogas continúa siendo una de las principales amenazas para Estados Unidos.






