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(04 DE NOVIEMBRE, 2026).-El presidente estadounidense afirmó que no necesita recurrir a armamento nuclear porque, según él, su ofensiva ha destruido 90% de la capacidad iraní. También reconoció que la guerra y el encarecimiento de los combustibles afectaron electoralmente a los republicanos, aunque aseguró que no se arrepiente de haber iniciado la ofensiva.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó que considere necesario utilizar armas nucleares contra Irán, aunque dejó abierta la posibilidad de intensificar los ataques militares contra objetivos del país.
“No lo necesito. Ya hemos acabado con el 90 % de su capacidad, así que no lo necesito”, respondió el mandatario al ser cuestionado sobre un eventual ataque nuclear. La cifra corresponde a una afirmación de Trump y no constituye, por sí misma, una evaluación independiente de los daños ocasionados al programa militar o nuclear iraní.
El presidente señaló que su administración continuará evaluando las opciones militares disponibles y que actuará conforme a lo que considere más conveniente para Estados Unidos.
Sus declaraciones se producen después de que el comentarista estadounidense Tucker Carlson difundiera que Washington podría estar a pocos días de lanzar un ataque nuclear contra Irán. Carlson atribuyó esa posibilidad a fuentes que no identificó y sostuvo que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, estaría presionando para concretar la operación. Sin embargo, no presentó pruebas documentales ni declaraciones de funcionarios que confirmaran la existencia de una decisión de ese tipo.
En esa versión, el posible objetivo sería el monte Pickaxe, una instalación subterránea vinculada al programa nuclear iraní, donde Israel sospecha que Teherán habría reanudado actividades de enriquecimiento de uranio.
Trump ya había mencionado públicamente la posibilidad de atacar ese sitio. En octubre declaró que Estados Unidos podría tener que actuar contra la instalación, aunque también afirmó que no necesitaba utilizar una bomba nuclear para hacerlo.
Por su parte, el Gobierno iraní sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y está destinado a actividades como la generación de energía, la medicina, la agricultura y la investigación científica. Estas declaraciones forman parte de la postura oficial de Teherán frente a las acusaciones sobre el desarrollo de armas nucleares.
Trump reconoce el costo electoral de la guerra contra Irán
En el terreno político, Trump reconoció que la ofensiva militar contra Irán contribuyó a las derrotas republicanas en las elecciones intermedias del 3 de noviembre.
En una entrevista telefónica con The Wall Street Journal, el mandatario admitió que el conflicto fue uno de los factores que perjudicaron electoralmente a su partido. “Iran was a piece of it” —“Irán fue parte de ello”—, señaló al referirse a los resultados.
Trump también vinculó el resultado con el aumento de los precios del petróleo y los combustibles, asociado a las tensiones militares en el golfo Pérsico y a las afectaciones en el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
El presidente sostuvo que los estadounidenses respaldaban sus acciones contra Irán, pero no estaban dispuestos a asumir las consecuencias económicas de la guerra, particularmente el encarecimiento de la gasolina.
“Creo que la gente está de acuerdo con lo que estoy haciendo con Irán, pero probablemente no estaban dispuestos a asumir las consecuencias a corto plazo de pagar más por la gasolina”, expresó en declaraciones difundidas por Fox News.
Pese a reconocer el impacto electoral de la ofensiva, Trump aseguró que no se arrepiente de haberla iniciado y que volvería a tomar la misma decisión.
El mandatario también atribuyó parte de las derrotas republicanas a que su nombre no aparecía en las boletas electorales. “El mayor problema fue que yo no estaba en la boleta”, afirmó, de acuerdo con el reporte de The Wall Street Journal.
La derrota republicana dejó a Trump ante un Congreso controlado por los demócratas durante los dos últimos años de su mandato. El nuevo equilibrio legislativo dará a la oposición mayores facultades para supervisar las decisiones de la administración, mientras la guerra contra Irán continúa representando un desafío militar, diplomático y económico para Washington.






