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(28 DE OCTUBRE, 2026).-Durante un mitin en Texas, el presidente vinculó la posibilidad con el acercamiento entre Washington y Caracas y el acceso al petróleo venezolano. El acuerdo con la empresa NABEP contempla derechos sobre 17 campos petroleros y una participación del gobierno estadounidense en su empresa matriz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a plantear que Venezuela podría convertirse en el estado 51 de su país. Durante un mitin electoral en Corpus Christi, Texas, el martes 27 de octubre, vinculó esa posibilidad con el acercamiento entre Washington y Caracas y con el acceso estadounidense a los recursos petroleros venezolanos.

“Convirtamos a Venezuela en el estado 51. Y en lugar de un presidente, tendremos elecciones para elegir a un gobernador. ¿Qué les parece?”, expresó ante sus simpatizantes, de acuerdo con la transcripción de su discurso.
Trump sostuvo que Venezuela podría convertirse en un país próspero y relacionó ese escenario con los acuerdos petroleros impulsados por su administración. Sin embargo, sus declaraciones no constituyen un anuncio formal de anexión ni de un cambio en el estatus político del país sudamericano.
El acuerdo petrolero entre Estados Unidos y NABEP
Las declaraciones se produjeron en medio de la promoción de un acuerdo entre el gobierno estadounidense y North American Blue Energy Partners (NABEP), empresa privada dedicada a la producción petrolera en Venezuela.
El convenio, anunciado el 31 de agosto, contempla derechos para desarrollar 17 campos petroleros con reservas estimadas en alrededor de 65 mil millones de barriles. Según la información publicada por la Casa Blanca y la empresa, las concesiones tienen una vigencia de 100 años.
El acuerdo otorga al gobierno estadounidense derechos sobre una participación del 35 por ciento en la empresa matriz de NABEP y acceso preferencial al 20 por ciento de la producción a precio de costo, después de la participación correspondiente a Petróleos de Venezuela (PDVSA). La Casa Blanca también ha señalado que el convenio contempla derechos de preferencia para adquirir parte de la producción restante.

La empresa ha anunciado planes para invertir cerca de 100 mil millones de dólares en el desarrollo de infraestructura y el incremento de la producción. Se trata de una inversión proyectada, no de una cantidad que ya haya sido desembolsada en su totalidad.
Llega a Texas el primer cargamento de un millón de barriles
Trump también anunció la llegada a Texas del primer cargamento de un millón de barriles de petróleo vinculado al acuerdo. El mandatario lo describió como un regalo de Venezuela y afirmó que no tendría costo para los contribuyentes estadounidenses.
Sin embargo, el envío forma parte del convenio petrolero anunciado previamente por Washington. De acuerdo con información publicada por Reuters, el crudo será comercializado con refinerías operadas por Exxon Mobil y Citgo Petroleum.

Trump sostuvo que los envíos permitirán aumentar el suministro de petróleo y reducir los precios de la gasolina y el diésel en Estados Unidos. Esas afirmaciones corresponden a sus previsiones; el efecto sobre los precios dependerá de factores como el volumen de producción, los costos de refinación y las condiciones del mercado.
El mandatario presentó el acuerdo como un beneficio económico para Estados Unidos y destacó el acceso a las reservas venezolanas. La operación se desarrolla en el contexto de la intervención estadounidense de enero pasado, que derivó en la captura y salida del poder del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, y de la cooperación posterior de Washington con el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez.
Trump retoma la idea del estado 51
La propuesta de incorporar a Venezuela como el estado 51 no es nueva. Trump ha formulado planteamientos similares sobre Canadá y Groenlandia y, en el caso venezolano, ya había difundido una imagen con la bandera estadounidense sobre un mapa del país y la leyenda “Estado 51”.

Esta vez, retomó la idea durante un acto de campaña en el que celebró el acceso al petróleo venezolano y los acuerdos para ampliar la participación de empresas estadounidenses en ese sector.
La coincidencia entre sus declaraciones y la promoción del convenio petrolero vuelve a colocar en el centro del debate la relación entre la política exterior de Washington, el acceso a recursos estratégicos y la soberanía de Venezuela.






