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(27 DE OCTUBRE, 2026).-El presidente estadounidense calificó la votación como una “imagen terrible para el mundo”, mientras legisladores demócratas han denunciado presiones de Washington sobre Brasil durante el proceso electoral.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó los resultados de las elecciones presidenciales de Brasil, en las que Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo la reelección para un nuevo mandato. El republicano afirmó que la segunda vuelta parecía fraudulenta, pero no presentó pruebas que respaldaran sus acusaciones.

Ante periodistas el lunes 26 de octubre, Trump aseguró que la elección parecía “otra elección amañada” y la calificó como una “imagen terrible para el mundo”. También sostuvo que no había apoyado a ninguno de los candidatos.
Sin embargo, durante la campaña el mandatario estadounidense recibió a Flávio Bolsonaro en el Despacho Oval, en mayo, y elogió su desempeño electoral. Aunque evitó respaldarlo públicamente, el gobierno de Trump adoptó medidas comerciales y diplomáticas que tensaron la relación con Brasil durante los meses previos a la votación.
Las presiones de Washington sobre Brasil
De acuerdo con The Washington Post, la administración estadounidense optó por evitar un respaldo público explícito a Flávio Bolsonaro ante el riesgo de que una intervención directa perjudicara su campaña. El diario reportó que la estrategia buscaba evitar que el candidato fuera percibido como dependiente de la Casa Blanca.
Las relaciones entre Washington y Brasilia estuvieron marcadas por medidas comerciales y diplomáticas. Estados Unidos impuso aranceles del 50 por ciento a productos brasileños y aplicó sanciones contra funcionarios vinculados con el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro. El gobierno de Trump justificó parte de esas medidas por lo que consideró un trato injusto hacia el exmandatario y por diferencias comerciales con Brasil.
Las acciones de Washington generaron críticas dentro del propio Congreso estadounidense. En septiembre, un grupo de senadores demócratas envió una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, en la que cuestionó las presiones económicas y diplomáticas sobre Brasil y advirtió que podían debilitar sus instituciones democráticas y afectar la relación bilateral.

La Casa Blanca ha rechazado las acusaciones de injerencia. Por su parte, las declaraciones de Trump sobre el resultado electoral no estuvieron acompañadas de pruebas que demostraran fraude en la votación.
Lula ganó la segunda vuelta con el 51.79 por ciento de los votos válidos, frente al 48.21 por ciento obtenido por Flávio Bolsonaro, de acuerdo con los resultados electorales reportados. La victoria del mandatario brasileño representa un revés para los esfuerzos de Trump por fortalecer un bloque de gobiernos conservadores aliados en América Latina.






