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(19 DE OCTUBRE, 2026).-Jóvenes manifestantes colocaron este sábado reproducciones de piezas retiradas del Museo Nacional de Colombia en el espacio público frente al recinto, en Bogotá, como protesta contra una decisión del gobierno de Abelardo de la Espriella que artistas, activistas y dirigentes políticos denuncian como censura.
Con carteles, banderas y megáfonos, decenas de personas exigieron respeto a la memoria histórica y rechazaron el retiro de más de 30 afiches, fotografías y objetos relacionados con el proceso de paz, las víctimas de la violencia política y los movimientos feministas y de diversidad sexual.
Los participantes pegaron las reproducciones sobre los ladrillos de la instalación exterior LATEREM, El Bloque Nos Une, del artista Sergio Mendoza. Un estudiante de Antropología explicó que recurrieron a ese espacio para evitar intervenir directamente el edificio patrimonial. “A través de esta intervención artística buscamos defender la memoria, defender la historia de nuestro pueblo”, afirmó.
Las piezas fueron retiradas el jueves 15 de octubre de tres salas del museo. Entre ellas figuran una bandera del orgullo de la activista Elizabeth Castillo; afiches de los candidatos presidenciales asesinados Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro; una reproducción de la séptima papeleta, vinculada al movimiento estudiantil que impulsó la Constituyente de 1991, y objetos relacionados con el Acuerdo de Paz de 2016.
También fueron retirados materiales sobre los derechos de las mujeres, entre ellos un ejemplar del periódico Nuestras Mujeres y un afiche contra la violencia de género.
La medida se inscribe en lo que De la Espriella ha llamado una “contrarrevolución cultural”. El gobierno ha invocado el combate al supuesto adoctrinamiento, mientras la ministra de las Culturas, Paola Holguín, sostiene que los espacios están siendo evaluados y rediseñados.
El dirigente del Pacto Histórico, Iván Cepeda, exigió restituir las piezas y acusó al presidente de pretender decidir qué puede recordar y qué debe olvidar la sociedad colombiana. Subrayó que el Museo Nacional pertenece a toda Colombia y calificó la intervención como una expresión de autoritarismo.
El rechazo también llegó desde instituciones culturales. Seis museos de arte del país solicitaron a Holguín garantizar la autonomía de los recintos, mientras el Consejo Internacional de Museos en Colombia condenó la exclusión de estas memorias.
Frente al museo, los manifestantes plantearon su respuesta: reproducir en las calles las imágenes que el gobierno retiró de las salas.






