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(07 DE OCTUBRE, 2026).-La recién nacida permaneció en el Hospital Pediátrico Peralvillo mientras autoridades verificaban su filiación; una prueba genética confirmó el vínculo materno y la menor fue reintegrada con su madre.

Laura Ramírez y Gabino Santiago López, integrantes de la comunidad triqui residente en la Ciudad de México, denunciaron ante la Fiscalía General de Justicia capitalina la separación de su hija recién nacida durante siete días, luego de que autoridades cuestionaran su filiación debido a que nació en su domicilio y la familia no contaba con una constancia de alumbramiento.
La bebé, a quien sus padres llamaron Diana Laura, nació el 24 de septiembre en casa, de manera imprevista. Tres días después, la familia acudió a servicios médicos para revisar a la madre y a la recién nacida. Tras ser canalizados a distintas unidades, la menor quedó en el Hospital Pediátrico Peralvillo.
De acuerdo con los padres, el personal médico les informó que no podían llevarse a la niña debido a la falta de documentación que acreditara el nacimiento y que sería necesario comprobar la filiación mediante una prueba genética.
La Fiscalía capitalina confirmó que el Hospital Pediátrico Peralvillo notificó el caso el 29 de septiembre, debido a que la madre señaló que la niña había nacido cinco días antes en su domicilio y ninguna de las dos contaba con documentación oficial o constancia de alumbramiento. La institución abrió una investigación y dio intervención a la Procuraduría de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del DIF CDMX.
El 30 de septiembre se tomaron muestras genéticas de la madre y de la bebé. El 4 de octubre, un dictamen pericial confirmó la filiación materna y la menor fue reintegrada con su madre. La Fiscalía señaló que durante el proceso la recién nacida permaneció temporalmente en el hospital y que su estado de salud se reportó estable.
Familia denuncia discriminación y racismo
Laura Ramírez y Gabino Santiago sostienen que el procedimiento y el trato recibido estuvieron marcados por discriminación y racismo hacia integrantes de pueblos indígenas.

“Pedimos justicia, pedimos que se aclare esta situación de por qué detuvieron a mi nena, por qué ese daño contra los indígenas”, reclamó Santiago López durante una protesta frente a la Fiscalía capitalina.
La familia recibió acompañamiento de la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.
Durante la movilización, integrantes de la comunidad triqui exigieron una disculpa pública, reparación integral del daño y garantías de no repetición.
La Fiscalía defiende su intervención
La Fiscalía capitalina sostuvo que su actuación tuvo como propósito verificar la filiación, salvaguardar el interés superior de la niña y garantizar su derecho a la identidad. Una vez confirmado el vínculo materno, el DIF CDMX reintegró a la menor con su madre y comenzó el acompañamiento para realizar su registro.

La familia, sin embargo, considera que las diligencias y el trato recibido ocasionaron un daño que debe ser reparado.
“Si no fuera por eso, hubiera tardado más días en estar con mi hija”, señaló Ramírez después de recuperar a la bebé.
El caso deja abierta la discusión sobre los procedimientos institucionales para acreditar la identidad y filiación de niñas y niños nacidos fuera de instalaciones hospitalarias, particularmente cuando se trata de familias indígenas que recurren a prácticas comunitarias y tradicionales.






