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(24 DE SEPTIEMBRE, 2026).-El presidente brasileño registra 45.8% frente a 43.4% de Flávio Bolsonaro. En una eventual segunda vuelta, ambos aparecen técnicamente empatados: 47.7% contra 47.4%.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, registra 45.8% de intención de voto en el escenario de primera vuelta de la encuesta AtlasIntel/Bloomberg publicada este miércoles, frente a 43.4% del senador Flávio Bolsonaro.
La diferencia entre ambos es de 2.4 puntos porcentuales. El levantamiento fue realizado entre el 17 y el 22 de septiembre, con 5,015 personas entrevistadas mediante reclutamiento digital aleatorio. La encuesta tiene un margen de error de un punto porcentual, con un nivel de confianza de 95%.
Las elecciones presidenciales brasileñas están previstas para el 4 de octubre. Si ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos, la segunda vuelta está programada para el 25 de octubre.

Lula y Flávio Bolsonaro aparecen técnicamente empatados en segunda vuelta
En una eventual segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro, la encuesta asigna 47.7% a Lula y 47.4% al senador.
La diferencia de 0.3 puntos está dentro del margen de error de la medición, por lo que el resultado se reporta como empate técnico y no permite establecer una ventaja estadísticamente concluyente entre ambos.
Los votos blancos, nulos y las personas que no saben o no respondieron suman 4.9% en este escenario.

Otros candidatos
En el escenario de primera vuelta, los demás aspirantes aparecen con porcentajes menores:
- Renan Santos: 4.5%
- Augusto Cury: 2.1%
- Ronaldo Caiado: 1.3%
- Romeu Zema: 0.9%
Además, 0.7% indicó que votaría en blanco o anularía su voto y 0.5% dijo no saber por quién votaría.
La encuesta también registró que 53% desaprueba el desempeño de Lula como presidente, mientras que 45.4% lo aprueba y 1.6% no respondió. Este indicador corresponde a la evaluación del gobierno y no equivale directamente a intención de voto.
Lula cuestiona la política militar de Trump en América Latina
En paralelo a la publicación de la encuesta, Lula cuestionó la creciente participación militar de Estados Unidos en América Latina y defendió la soberanía brasileña.
Durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el presidente brasileño rechazó una mayor presencia militar estadounidense en la región y sostuvo que Brasil debe enfrentar el crimen organizado mediante cooperación, pero sin ceder su capacidad de decisión sobre asuntos internos.
Lula también vinculó la defensa de la soberanía con los recursos estratégicos del país, incluidas las tierras raras y otros minerales críticos. La afirmación sobre un supuesto interés estadounidense en controlar esos recursos debe entenderse como parte de su posicionamiento político sobre la intervención y la soberanía regional, no como una motivación de Washington establecida independientemente.
El Escudo de las Américas y las organizaciones criminales brasileñas
Las declaraciones de Lula ocurrieron después de que Estados Unidos y otros 14 países que participan en el denominado Escudo de las Américas anunciaran una acción conjunta contra 24 organizaciones criminales de la región.
Entre los grupos incluidos figuran el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, dos organizaciones brasileñas que el documento identifica dentro de la categoría de organizaciones «narcoterroristas». Las medidas anunciadas contemplan, según las legislaciones de cada país, acciones como congelamiento de activos, restricciones migratorias y de visas y sanciones contra quienes proporcionen apoyo material o logístico.
Brasil no forma parte del Escudo de las Américas, por lo que la declaración de los países participantes no modifica automáticamente el marco jurídico brasileño aplicable al PCC y al Comando Vermelho.
El gobierno brasileño ha expresado preocupación por el alcance de la iniciativa. Funcionarios y diplomáticos han señalado que el acuerdo podría abrir espacios para una mayor injerencia extranjera en asuntos de seguridad y en áreas estratégicas, aunque estas son posiciones atribuidas al gobierno brasileño y no hechos establecidos sobre las intenciones futuras de la coalición.
La discusión sobre seguridad regional ocurre así en paralelo a la campaña presidencial brasileña, en un contexto marcado por el debate sobre soberanía, cooperación internacional contra el crimen organizado y el papel de Estados Unidos en América Latina.






