Portada: AFP
(22 DE SEPTIEMBRE, 2026).-El parque alberga casi mil animales de 84 especies, incluidos rinocerontes negros y blancos; la falta de electricidad, combustible y personal ha obligado a limitar programas de reproducción.
Entre apagones, escasez de combustible y pérdida de personal especializado, el Zoológico Nacional de Cuba enfrenta dificultades para garantizar la alimentación, el agua y la atención de casi mil animales de 84 especies.
El parque, ubicado a unos 20 kilómetros de La Habana, ocupa 345 hectáreas y funciona como un espacio de semicautiverio. Su colección incluye especies amenazadas y constituye una reserva genética de importancia internacional.
Entre sus ejemplares destaca el único grupo reproductor de rinocerontes negros fuera de África, además de una importante población de rinocerontes blancos y la mayor manada de cebras de Grant del continente americano, de acuerdo con AFP.
Alimentos, agua y combustible: el desafío diario
Mantener a los animales alimentados representa uno de los principales retos para el personal del zoológico.
Los carnívoros requieren alrededor de media tonelada de carne al día, mientras que los herbívoros consumen unas 2.5 toneladas de productos frescos.
La falta de combustible complica además el traslado de los alimentos dentro de las 345 hectáreas del parque. Incluso cuando los suministros están disponibles, llevarlos hasta los diferentes espacios donde se encuentran los animales representa un desafío logístico.
Yoel Machado, jefe de bienestar animal del zoológico, explicó que el personal recurre incluso a bicicletas y vehículos eléctricos para garantizar diariamente el suministro de comida y agua.
“Aquí vienen los técnicos, lo mismo en bicicleta que en una carriola, que en una moto eléctrica, para poderles garantizar la comida y el agua a los animales todos los días”.
Ante las dificultades de abastecimiento, las donaciones privadas se han convertido en un apoyo importante para mantener la alimentación de los ejemplares.
23 días sin electricidad
Uno de los episodios más graves ocurrió recientemente, cuando el zoológico permaneció 23 días consecutivos sin electricidad.
El corte también afectó el suministro de agua, debido a que el sistema de bombeo dejó de funcionar.
Juan Carlos Corella, director del zoológico, explicó que el personal tuvo que recurrir a camiones cisterna para abastecer las instalaciones y buscar alimentos prácticamente todos los días.
“Se trajeron pipas de agua y se le buscaba la comida a los animales casi a diario”.
Corella reconoció que mantener la operación del parque en esas condiciones se ha vuelto “muy difícil”.
La falta de electricidad no es un problema aislado. A principios de septiembre, el zoológico había anunciado un cierre temporal por dificultades relacionadas con el suministro de electricidad y agua, aunque posteriormente se informó de la restitución del servicio eléctrico y la reapertura del parque.
La pérdida de veterinarios complica la atención
A las dificultades materiales se suma la pérdida de personal especializado.
Más de un tercio de los técnicos veterinarios ha abandonado el zoológico para buscar empleos con mejores ingresos, principalmente en el sector privado.
La falta de personal tiene además consecuencias sobre los programas de reproducción.
El zoológico ha tenido que reducir el ritmo de reproducción de algunas especies, ya que cada nuevo nacimiento implica mayores necesidades de alimentos, medicamentos y atención especializada.
Yoel Machado explicó que la prioridad es mantener en las mejores condiciones posibles a los animales que ya se encuentran en el parque.
Una reserva genética de importancia internacional
El valor del zoológico trasciende su función como espacio de exhibición.
Su población reproductora de rinocerontes negros, junto con los rinocerontes blancos y las cebras de Grant, convierte al parque en una reserva genética relevante para la conservación de especies.
Las dificultades actuales obligan a equilibrar la reproducción con la capacidad disponible para garantizar alimentación, medicamentos y cuidados veterinarios.
Durante una visita realizada por AFP, no se observaron animales que aparentaran estar desnutridos, aunque personal del parque reconoció las dificultades para mantener un suministro constante de alimentos.
Esperanza y los nuevos nacimientos
Pese al panorama adverso, el zoológico ha registrado nacimientos durante los últimos meses.
Entre ellos se encuentran tigres de Bengala, hienas y chacales, además de una dromedaria negra llamada Esperanza.
El nacimiento de Esperanza tiene un significado particular: es el primer ejemplar de dromedaria negra nacido en Cuba en tres décadas.
Estos nacimientos contrastan con la decisión de limitar los programas reproductivos y muestran el desafío que enfrenta el zoológico: preservar especies de alto valor biológico mientras intenta garantizar los recursos básicos para los animales que ya forman parte de su colección.






