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(15 DE SEPTIEMBRE, 2026).-El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, confirmó que Estados Unidos cuenta con armas de control espacial en órbita, aunque no reveló qué sistemas son ni cuándo fueron desplegados.
Estados Unidos reconoció públicamente que ya cuenta con armas de control espacial desplegadas en órbita, en lo que constituye la primera admisión de este tipo por parte de un funcionario del Departamento de la Fuerza Aérea.
Troy Meink, secretario de la Fuerza Aérea, hizo la declaración el lunes 14 de septiembre durante la Conferencia Aérea, Espacial y Cibernética, celebrada en Maryland.
“Estamos aumentando la preparación frente a las amenazas existentes, y Estados Unidos tiene armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios”, afirmó.
El Departamento de la Fuerza Aérea confirmó posteriormente que se trata de la primera ocasión en que Meink reconoce públicamente el despliegue de este tipo de capacidades.
Sin embargo, la institución no informó qué sistemas están actualmente en órbita, cuántos son ni cuándo fueron desplegados.
Estados Unidos acelera sus capacidades espaciales
Meink justificó el despliegue por la evolución de las capacidades militares y contraespaciales de otros países.
“Debemos aumentar nuestro poder de combate e innovar más rápido que cualquier otro, de manera asequible”, sostuvo.
El funcionario también informó sobre avances en otros programas espaciales estadounidenses, incluido el desarrollo de interceptores basados en el espacio y una constelación destinada a detectar y seguir objetivos móviles desde órbita.
Según Meink, Estados Unidos comenzará este mes los lanzamientos de esa constelación.
El anuncio se produce mientras Washington impulsa una expansión de sus capacidades de defensa espacial y antimisiles, incluida la iniciativa conocida como Cúpula Dorada.
China y Rusia, en el centro de la disputa
La Fuerza Espacial estadounidense señala a China y Rusia como los principales competidores estratégicos en el ámbito espacial.
Según la institución, China desarrolla y opera capacidades espaciales y contraespaciales como parte de su estrategia de modernización militar.
Respecto a Rusia, sostiene que Moscú considera el espacio como un ámbito de combate y que la supremacía espacial podría ser determinante en futuros conflictos.
Ambos países han desarrollado durante décadas capacidades capaces de afectar satélites, fundamentales para las comunicaciones, la navegación, la vigilancia y las operaciones militares.
China y Rusia cuestionan la militarización del espacio
El anuncio estadounidense provocó reacciones desde Moscú y Pekín.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que Rusia considera que el espacio debe permanecer libre de armas y defendió avanzar hacia su completa desmilitarización.
China también criticó la expansión de las capacidades militares estadounidenses.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Gou Jiakun, llamó a Washington a dejar de ampliar sus capacidades militares y de “prepararse para la guerra en el espacio exterior”.
Pekín advirtió además contra la militarización del espacio y una posible carrera armamentista.
¿Qué armas tiene Estados Unidos en órbita?
La declaración de Meink deja abierta una de las principales interrogantes.
El funcionario no especificó qué sistemas fueron desplegados ni cuál es exactamente su capacidad operativa. Por ello, no puede determinarse a partir de su declaración si se trata de sistemas destinados a destruir satélites, interferir comunicaciones, inutilizar otros sistemas espaciales o realizar otras funciones de control espacial.
Estados Unidos y otras potencias han desarrollado durante años tecnologías capaces de afectar satélites sin necesariamente destruirlos físicamente.
Entre las capacidades que se han mencionado en debates militares y estratégicos se encuentran sistemas de interferencia, microondas de alta potencia, láseres y satélites capaces de aproximarse o interactuar con otros objetos espaciales. No obstante, la declaración de Meink no identifica cuáles de estas tecnologías forman parte de las armas actualmente desplegadas.
La militarización del espacio no es nueva
La competencia militar en el espacio comenzó prácticamente con la carrera espacial de la Guerra Fría.
En 1957, la Unión Soviética puso en órbita el Sputnik, el primer satélite artificial. Una década después, Estados Unidos, la Unión Soviética y otras potencias adoptaron el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967.
El tratado prohíbe colocar en órbita armas nucleares y otras armas de destrucción masiva, así como instalar armas de ese tipo en cuerpos celestes.
Sin embargo, el marco internacional no prohíbe de manera general todas las armas convencionales en el espacio, lo que ha dejado abierta una zona de disputa sobre qué capacidades militares son compatibles con el derecho espacial internacional.
En las últimas décadas, Estados Unidos, Rusia, China e India han desarrollado capacidades espaciales y contraespaciales, mientras las principales potencias buscan proteger sus propios satélites y mantener la capacidad de afectar los sistemas de sus adversarios.
El reconocimiento de Meink representa un nuevo paso en esa competencia: Washington admite públicamente que algunas de sus capacidades de control espacial ya están desplegadas en órbita, aunque mantiene en secreto sus características y alcance.






