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(31 DE AGOSTO, 2026).-El presidente de Colombia cumplió con el fallo judicial por su investidura, pero cerró su alocución con una proclama religiosa que indignó a la oposición.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ofreció excusas públicas en alocución nacional este domingo 30 de agosto de 2026, en acatamiento a un fallo judicial que determinó que la ceremonia de su posesión vulneró el principio constitucional de laicidad del Estado.
Sin embargo, el acto destinado a reparar la falta generó una nueva tormenta política y jurídica cuando el mandatario de ultraderecha concluyó su discurso televisado repitiendo la misma proclama religiosa por la que fue sancionado.
El origen de la sanción judicial
La disculpa presidencial se derivó de una tutela interpuesta por el ciudadano Omar Alberto Franco Becerra tras la investidura del pasado 7 de agosto en Cali. El Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá resolvió que el evento oficial rompió la neutralidad religiosa estatal debido a:
- Invocación y alabanza: La inclusión formal de un segmento de culto dentro del protocolo del Estado.
- Símbolos confesionales: La instalación de un altar con la imagen de la Virgen de Fátima y la ejecución de música sacra.
- Representación excluyente: La participación en tarima de clérigos católicos, evangélicos y un rabino, excluyendo a la comunidad musulmana del país.
“Si este acto pudo generar incomodidad o si ofendió a alguna persona, en mi condición de jefe de Estado ofrezco excusas por ello”, pronunció De la Espriella antes de rematar su mensaje con: “¡Que viva Cristo Rey! Que Dios bendiga a Colombia”.
Oposición anuncia nuevas acciones por desacato
La frase final del mandatario desató el rechazo de sectores de la oposición. La representante a la Cámara por el Pacto Histórico, Laura Daniela Beltrán (“Lalis”), sostuvo que la disculpa fue una simulación y confirmó la radicación de un nuevo recurso judicial.
“No basta con cumplir formalmente una orden judicial y, minutos después, actuar en sentido contrario. Cerrar una alocución con ‘¡Que viva Cristo Rey!’ es un irrespeto a los jueces. Radicaremos de nuevo una tutela”, advirtió la legisladora.
Mandatos pendientes y debate de fondo
El fallo judicial no solo ordenó la alocución presidencial y la disculpa del presidente del Congreso, Honorio Henríquez, sino que exige la emisión de una directiva presidencial que prohíba de forma tajante las manifestaciones religiosas en actos institucionales de cualquier funcionario.
Analistas sociopolíticos coinciden en que el estilo de De la Espriella se enmarca en una tendencia regional de líderes conservadores en América Latina que han reinstalado la religión en el centro del discurso público, desafiando los marcos de laicidad garantizados por las constituciones de la región.






