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(31 DE AGOSTO, 2026).-El ministro de Seguridad Interior de Israel festejó el recorte de servicios básicos en los penales y recordó la aprobación de la pena de muerte.
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, manifestó públicamente sentirse “feliz” de haber reducido al “mínimo del mínimo” las condiciones de reclusión para las personas palestinas privadas de su libertad en el sistema penitenciario de ese país.
Durante una inspección realizada en la prisión de Damon, diversas reclusas expusieron denuncias sobre la falta sistemática de agua potable, duchas con condiciones mínimas, atención médica adecuada y suministros de higiene, así como la irrupción violenta y recurrente en sus celdas.
“No quiero ayudaros”: Rechazo a las denuncias de abusos
Lejos de atender los reclamos de las internas, Ben Gvir rechazó de forma tajante cualquier posibilidad de revisión de las medidas de confinamiento.
“No quiero ayudaros. Las cárceles no son un hotel”, aseveró el ministro ante las reclusas, sosteniendo que el endurecimiento en los penales responde a la situación que vivieron los rehenes israelíes en la Franja de Gaza.
Régimen de excepción y pena de muerte
El funcionario insistió en que mantendrá sin cambios la política de restricción de derechos básicos dentro de los centros de detención. La postura del ministro se enmarca en un contexto de endurecimiento normativo en Israel, donde en marzo pasado se aprobó una ley que contempla la pena de muerte por actos calificados como terrorismo.
Diversas organizaciones de derechos humanos y juristas internacionales han cuestionado esta legislación al denunciar su carácter discriminatorio, puesto que su formulación está orientada de manera exclusiva a ser aplicada contra la población palestina.






