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(17 DE AGOSTO, 2026).-Lula y Flávio Bolsonaro iniciaron sus campañas para las elecciones del 4 de octubre, en una contienda marcada por la polarización política y las tensiones con Estados Unidos.
Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro iniciaron este domingo sus campañas rumbo a las elecciones presidenciales de Brasil del próximo 4 de octubre, en una contienda que se perfila como un enfrentamiento cerrado entre la izquierda y la derecha brasileña.
Según las últimas encuestas citadas, Lula registra 43% de intención de voto frente a 40% de Flávio Bolsonaro en una eventual segunda vuelta.
Lula reivindica su trayectoria y promete defender la soberanía brasileña
A sus 80 años, Lula inauguró su séptima carrera presidencial en São Bernardo do Campo, São Paulo, en el Estadio Primero de Mayo, escenario emblemático de su trayectoria como dirigente sindical durante la dictadura militar.
Durante el mitin, en busca de su cuarto mandato no consecutivo, el presidente brasileño reivindicó su trayectoria política y su origen como trabajador metalúrgico.
También defendió las políticas sociales de sus gobiernos, la inversión pública y la reducción de las desigualdades.
Lula planteó la necesidad de aumentar la inversión en salud, educación y vivienda, además de destacar la creación de 10 millones de empleos formales y otros datos económicos recientes.
Aunque evitó mencionar directamente a los Bolsonaro, criticó de manera indirecta a los gobiernos de derecha y defendió la participación del Estado en áreas estratégicas.
El mandatario sostuvo que Brasil debe explotar sus propios minerales críticos y procesarlos en beneficio de la población, rechazando que Estados Unidos, Rusia, China o cualquier otra nación controle los recursos brasileños.
También abordó el combate al crimen organizado y afirmó que la estrategia debe concentrarse en las estructuras financieras de las organizaciones criminales.
Violencia contra las mujeres y defensa de la soberanía
Otro de los temas abordados por Lula fue la violencia contra las mujeres. El presidente reclamó mayor atención frente a las agresiones de género y pidió a los hombres considerar a sus parejas como “compañeras” y no como “servidoras o esclavas”.
Lula también prometió defender la soberanía brasileña frente a las presiones internacionales y aseguró que no permitirá que gobiernos extranjeros intervengan en las elecciones de Brasil.
Flávio Bolsonaro apuesta por seguridad y reducción del Estado
Al mismo tiempo, Flávio Bolsonaro, de 45 años, inició su campaña en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, uno de los escenarios tradicionales del bolsonarismo.
El candidato centró su discurso en la seguridad, la reducción de impuestos, la disminución del aparato público y la defensa del legado de su padre, Jair Bolsonaro.
Flávio acusó a Lula de incrementar el endeudamiento, perjudicar a las empresas públicas y descuidar el combate contra las organizaciones criminales.
Ante ello, prometió endurecer la respuesta estatal contra el crimen organizado y reducir los impuestos, la burocracia y los cargos de confianza dentro de la administración pública mediante lo que definió como un “tijeretazo”.
El candidato también defendió a su padre, Jair Bolsonaro, quien se encuentra bajo prisión domiciliaria después de ser condenado por la Corte Suprema por conspirar para dar un golpe de Estado tras las elecciones de 2022.
Brasil y Estados Unidos: otro frente de la disputa electoral
Las campañas presidenciales comienzan en medio de fuertes tensiones entre Brasil y Estados Unidos.
En julio, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles a cientos de productos brasileños, algunos de hasta 37.5%, mientras que el gobierno brasileño sostiene que las medidas tienen motivaciones políticas relacionadas con las elecciones de octubre.
Como respuesta, Lula activó la Ley de Reciprocidad Económica, mecanismo que permite a Brasil imponer medidas equivalentes a las aplicadas por otros países. El pasado 13 de agosto, Brasil notificó a Estados Unidos sobre este procedimiento.
Al mismo tiempo, ambos gobiernos han buscado mantener canales de diálogo diplomático para reducir las tensiones.
Estados Unidos también ha revocado visas a funcionarios brasileños, entre ellos la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti.
En este contexto, Brasil ha estrechado sus relaciones comerciales y diplomáticas con México, país con el que comparte, además de ser una de las mayores economías de la región, un discurso de defensa de su soberanía frente a las presiones de Washington.
Otros candidatos buscan disputar la presidencia
Además de Lula y Flávio Bolsonaro, otros aspirantes participan en la contienda, aunque ninguno alcanza niveles cercanos a los dos principales candidatos mencionados.
Entre ellos están Ronaldo Caiado, del Partido Social Democrático; Renan Santos, de Missão; Romeu Zema, de Novo; Augusto Cury, de Avante; Samara Martins, de Unidad Popular; Edmilson Costa, del Partido Comunista Brasileño; Clarina Barão, de Democracia Cristiana; Hertz Dias, del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado; Rui Costa Pimenta, del Partido de la Causa Operaria; Wilson Grassi, de Demócrata, y Pablo Marçal, del Partido Renovador Laborista Brasileño.
Los brasileños acudirán a las urnas el 4 de octubre para elegir presidente, gobernadores y representantes del Congreso.
Si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos en la primera vuelta, la segunda ronda está prevista para el 25 de octubre.
Una elección con impacto regional
La disputa electoral brasileña tendrá consecuencias más allá de las fronteras del país.
Una victoria de Lula representaría la continuidad de uno de los principales gobiernos de izquierda de América Latina, mientras que un eventual triunfo de Flávio Bolsonaro fortalecería al sector político identificado con el bolsonarismo y cercano a Donald Trump.
La elección también se desarrollará en medio de las tensiones comerciales y diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos, así como del debate regional sobre soberanía, recursos estratégicos y relaciones entre los países latinoamericanos.






