Portada: Monero Fisgón
(8 de julio).- La revista The Nation publicó un supuesto cable diplomático que atribuye al Departamento de Estado una estrategia para intentar frenar el debate de la ONU sobre el embargo a Cuba.
La revista The Nation publicó un supuesto cable diplomático fechado el 1 de julio de 2026 que, según el periodista Peter Kornbluh, revela instrucciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para que embajadas estadounidenses realizaran gestiones diplomáticas con el objetivo de obstaculizar el debate impulsado por Cuba en la Asamblea General de la ONU sobre el embargo económico impuesto a la isla.
De acuerdo con la publicación, el documento describe una estrategia de Washington para influir en gobiernos que participarían en la sesión convocada por Naciones Unidas.

La estrategia buscaba frenar el debate
Según el contenido del cable citado por The Nation, la primera instrucción consistía en intentar impedir que la Asamblea General aprobara siquiera la apertura del debate.
Para ello, el Departamento de Estado habría solicitado a sus embajadores manifestar formalmente su oposición a la convocatoria, al considerar que la sesión representaría una “pérdida” de tiempo y recursos para Naciones Unidas.
La publicación sostiene que esta estrategia formaba parte de un esfuerzo diplomático para dificultar la discusión promovida por Cuba sobre el embargo estadounidense.
Presión diplomática diferenciada
El documento también señala que la estrategia variaba según el tipo de relación que Estados Unidos mantiene con cada país.
De acuerdo con The Nation, el objetivo era ejercer presión política para reducir el respaldo internacional a la iniciativa impulsada por La Habana antes de la votación en la Asamblea General.
La ONU aprobó abrir el debate
La publicación del supuesto cable ocurrió antes de la sesión en la que la Asamblea General de la ONU aprobó reabrir el debate sobre la necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.
Finalmente, la propuesta obtuvo el respaldo mayoritario de los Estados miembros, lo que permitió que el tema regresara al pleno de Naciones Unidas para su discusión.






