Portada: Monero Rapé
(17 de junio, 2026).- Pete Hegseth afirmó que Washington podría ampliar acciones contra organizaciones criminales en la región mediante una estrategia que integra capacidades militares e inteligencia.
Estados Unidos podría ampliar las operaciones contra organizaciones criminales en América Latina como parte de una estrategia regional que busca fortalecer la cooperación militar y de inteligencia para combatir a los cárteles, afirmó el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth.
El funcionario señaló que los ciudadanos estadounidenses deben esperar más acciones de este tipo en el futuro y defendió una política de seguridad que contempla el uso de capacidades militares para enfrentar amenazas vinculadas al narcotráfico y al crimen organizado transnacional.
Washington impulsa una coalición regional contra los cárteles
Las declaraciones forman parte de la estrategia conocida como Coalición Contra los Cárteles de las Américas (A3C), una iniciativa promovida por Estados Unidos para coordinar esfuerzos con gobiernos de Centroamérica y Sudamérica.
Según Hegseth, el proyecto busca integrar capacidades militares, labores de inteligencia y operaciones especiales para combatir organizaciones criminales que Washington ha clasificado como grupos terroristas extranjeros.
El secretario de Defensa dejó abierta la posibilidad de replicar operaciones similares a las realizadas recientemente en distintos puntos de la región.

Cambio de enfoque: de seguridad pública a amenaza militar
La estrategia plantea una transformación en la forma en que Estados Unidos aborda el combate al crimen organizado.
Bajo este esquema, los cárteles dejan de ser considerados exclusivamente un problema de seguridad pública para ser tratados como amenazas de carácter militar, una lógica que durante años fue utilizada por Washington en operaciones contra organizaciones extremistas en otras regiones del mundo.
Este enfoque contempla una participación más activa de fuerzas armadas y organismos de inteligencia en tareas que tradicionalmente recaían en agencias civiles y corporaciones policiales.
Hegseth retoma referencias a la Doctrina Monroe
Durante sus declaraciones, el funcionario también aludió a una reinterpretación de la Doctrina Monroe como parte de la estrategia estadounidense en el hemisferio occidental.
Según explicó, esta visión busca fortalecer la capacidad de respuesta de Estados Unidos frente a amenazas consideradas prioritarias para su seguridad nacional y para la estabilidad regional.
Surgen cuestionamientos sobre soberanía e intervención
El anuncio reactivó el debate sobre los límites de la participación estadounidense en asuntos de seguridad dentro de América Latina.
Diversos analistas y actores políticos han advertido que una expansión de operaciones militares podría generar tensiones diplomáticas y cuestionamientos relacionados con la soberanía de los países involucrados.
También han señalado la necesidad de mantener mecanismos de supervisión, transparencia y apego al derecho internacional en cualquier acción que implique intervención militar fuera del territorio estadounidense.
Washington defiende la estrategia
El gobierno de Estados Unidos sostiene que estas medidas buscan contener el tráfico de drogas, debilitar organizaciones criminales transnacionales y reducir amenazas que afectan directamente su seguridad interna.
Sin embargo, el alcance de las futuras operaciones y el papel que desempeñarán los gobiernos latinoamericanos continúan siendo objeto de debate.
Mientras Washington impulsa una nueva etapa de cooperación militar regional, persisten las interrogantes sobre sus consecuencias políticas, diplomáticas y geopolíticas para América Latina.






