Portada: Jerge
(6 DE MAYO, 2026).-La presión internacional por la detención de activistas de la Flotilla Global Sumud aumentó este miércoles, luego de que la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, calificara como “criminal” la captura de dos integrantes de la misión humanitaria interceptada en aguas internacionales.
Desde el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, frente al emblemático cuadro Guernica de Pablo Picasso, Albanese denunció que la detención del hispano-palestino Saif Abu Keshek y del brasileño Thiago Ávila evidencia “hasta dónde puede llegar Israel, pero también Estados Unidos”.
La relatora hizo un llamado directo a Europa para ejercer presión política: “Toda la presión que se necesita debe venir de Europa”, subrayó en declaraciones a medios.
ONU se suma al reclamo internacional
A las críticas se sumó el vocero del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, quien exigió la liberación inmediata de los activistas.
“Deberían ser puestos en libertad”, declaró de forma tajante durante su conferencia de prensa, aunque evitó pronunciarse sobre las denuncias de malos tratos dentro del centro de detención en Israel.
Ambos activistas permanecen retenidos tras ser interceptados por fuerzas israelíes cuando navegaban rumbo a Gaza con ayuda humanitaria. Son los únicos dos de los 175 tripulantes de la flotilla que fueron trasladados a territorio israelí.
Acusaciones de terrorismo y un precedente inédito
Un tribunal israelí prorrogó seis días más su detención para permitir que los servicios de inteligencia investiguen presuntos delitos de terrorismo, una acusación que marca un punto de quiebre en este tipo de casos.
Las defensas legales han cuestionado la legalidad del proceso, argumentando que:
- Fueron detenidos en aguas internacionales, fuera de la jurisdicción israelí.
- Israel no tendría competencia para juzgar los delitos que se les imputan.
- Se han documentado posibles actos de maltrato psicológico, incluyendo privación de sueño y condiciones adversas en las celdas.
A diferencia de episodios anteriores —donde los participantes de flotillas eran deportados por la vía administrativa—, esta es la primera ocasión en que se les imputan cargos penales vinculados a terrorismo.
Huelga de hambre y escalada de tensión
Desde su arresto el pasado 30 de abril, tanto Abu Keshek como Ávila se mantienen en huelga de hambre, en protesta por lo que consideran una detención ilegal. En el caso del activista hispano-palestino, la protesta ha escalado al rechazar incluso la ingesta de agua, lo que ha encendido alertas sobre su estado de salud.
El caso ocurre en medio de una creciente presión internacional sobre Israel por el bloqueo a la Franja de Gaza y las restricciones al ingreso de ayuda humanitaria, en un contexto de guerra que ha recrudecido las tensiones en Medio Oriente.
Derecho internacional bajo disputa
La intercepción de la flotilla en alta mar ha reabierto el debate sobre los límites del derecho internacional en escenarios de conflicto. Diversas voces —incluyendo organismos de derechos humanos y gobiernos— han señalado que estas acciones podrían constituir una violación al principio de libertad de navegación.
Más allá del caso específico, el episodio revela una disputa más amplia: no solo sobre Gaza, sino sobre quién define —y hasta dónde— las reglas en aguas internacionales en contextos de guerra.






