Portada: El Fisgón
(21 DE ABRIL, 2026).-La muerte de dos agentes estadounidenses en un accidente vehicular registrado en el norte de México abrió interrogantes sobre su identidad y el tipo de operación que realizaban en territorio nacional, particularmente ante la falta de autorización por parte del gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum para su participación en tareas contra el narcotráfico.
El incidente ocurrió el domingo en el estado de Chihuahua, donde también fallecieron dos funcionarios mexicanos. De acuerdo con los primeros reportes, el grupo había intervenido en un operativo dirigido a desarticular un laboratorio de drogas sintéticas.
Ese mismo día, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, confirmó el fallecimiento de dos integrantes del personal diplomático, aunque evitó proporcionar detalles adicionales sobre su identidad. Un día después, la presidenta Sheinbaum adelantó que solicitaría explicaciones formales a Washington, al subrayar que agentes extranjeros no tienen permitido participar directamente en operativos dentro del país.
La mandataria también reconoció que ni ella ni el gabinete de Seguridad tenían conocimiento previo de la presencia de estos funcionarios, ni de posibles acuerdos de colaboración a nivel estatal con autoridades de Chihuahua. Este punto resulta particularmente relevante, ya que los mecanismos de cooperación en materia de seguridad entre México y Estados Unidos deben establecerse a nivel federal.
Versiones y señalamientos
La polémica se intensificó tras una publicación del periodista Luis Chaparro en el portal Pie de Nota, donde aseguró que los agentes fallecidos pertenecían a la Agencia Central de Inteligencia. Según su reporte, ambos formaban parte de un convoy que regresaba de un operativo en el que se habría desmantelado uno de los mayores laboratorios de metanfetamina en la entidad.
De acuerdo con esa versión, el accidente se produjo cuando el vehículo en el que viajaban perdió el control en una curva, salió del camino, volcó y posteriormente se incendió. Chaparro afirmó haber verificado la identidad de los agentes a través de fuentes estadounidenses, las cuales indicaron que la misión les había sido encomendada directamente por la CIA.
El periodista también señaló que los funcionarios llevaban alrededor de tres años en México, aunque sin autorización para operar en campo. Su labor, indicó, estaba limitada a tareas de inteligencia desde oficinas, enfocadas en el seguimiento de organizaciones delictivas.
Hasta ahora, no hay claridad sobre las razones por las que ambos viajaban junto a agentes mexicanos ni bajo qué condiciones participaron en el operativo. También se ha señalado que portaban uniformes de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua, pese a no formar parte de esa corporación, lo que añade más cuestionamientos sobre la naturaleza de su presencia en el país.






