Portada: Monero Hernández
(15 DE ABRIL, 2026).-El congreso israelí aprueba una ley de pena de muerte que impone el ahorcamiento a los palestinos condenados por asesinato sobre la base de su vinculación con el terrorismo. La comisión se opone a la pena capital y subraya que esta ley discrimina a los palestinos, ya que solo se aplica en los tribunales militares donde son juzgados los palestinos en el territorio palestino ocupado, mientras que los israelíes judíos en el mismo territorio están sometidos a un sistema judicial civil separado.
A pocos días del Día de los Presos Palestinos, organizaciones de derechos humanos alertaron sobre el incremento sostenido en la detención de menores palestinos en cárceles de Israel, en un contexto que describen como de violaciones sistemáticas a sus derechos fundamentales.
De acuerdo con el Centro Palestino para la Defensa de los Prisioneros, actualmente hay alrededor de 350 niños palestinos detenidos, de los cuales 159 han sido condenados y unos 90 permanecen bajo detención administrativa, es decir, sin cargos formales. El resto enfrenta procesos judiciales prolongados.
Los menores se encuentran distribuidos en diversos centros, principalmente en las prisiones de Megido y Ofer, donde —según los reportes— las condiciones no consideran sus necesidades específicas ni su edad.
Aumento de detenciones y operativos
Las cifras reflejan una tendencia al alza. Desde 1967 se han documentado más de 55 500 detenciones de menores palestinos. Tan solo después de octubre de 2023, se registraron más de mil 700 arrestos en Cisjordania, además de la captura de decenas de niños en la Franja de Gaza, en algunos casos bajo condiciones de desaparición forzada.
El proceso de detención, según los testimonios, suele iniciar con redadas nocturnas en viviendas, donde los menores son esposados, vendados de los ojos y trasladados bajo intimidación y violencia.
Denuncias de abusos y condiciones precarias
Testimonios recopilados por organizaciones señalan agresiones físicas desde el momento del arresto, así como interrogatorios prolongados sin acceso a abogados o familiares. Entre las prácticas denunciadas se incluyen aislamiento, privación del sueño, amenazas y presiones psicológicas.
Dentro de los centros de detención, los menores enfrentan hacinamiento, falta de alimentos suficientes, escasez de agua y condiciones sanitarias deficientes. Algunos son obligados a dormir en el suelo, sin ropa o mantas adecuadas.
Además, se reporta la propagación de enfermedades como la sarna, atribuida a la falta de higiene y atención médica. En muchos casos, los niños enfermos no reciben tratamiento adecuado o enfrentan largas esperas para intervenciones médicas, limitándose la atención a analgésicos básicos.
Impacto psicológico y social
El informe advierte que la detención tiene efectos profundos en la salud mental de los menores, quienes desarrollan ansiedad, miedo, trastornos del sueño y dificultades para reintegrarse socialmente tras su liberación.
Estos efectos también impactan su educación. Muchos niños presentan rezagos académicos significativos o abandonan la escuela debido a las secuelas psicológicas y la falta de programas de reintegración.
Arresto domiciliario y falta de apoyo
Paralelamente, se ha ampliado el uso del arresto domiciliario en menores, especialmente en Jerusalén Este, donde los hogares funcionan como centros de detención de facto, limitando el acceso a la educación y la vida cotidiana.
El Centro Palestino para la Defensa de los Prisioneros subrayó la ausencia de estructuras institucionales suficientes para brindar apoyo psicológico y legal a los menores detenidos, lo que agrava las consecuencias a largo plazo.
Ante este panorama, la organización hizo un llamado a reforzar la protección de los derechos de los niños palestinos, al considerar que las detenciones reflejan una política sostenida que afecta todas las etapas de su vida, desde el arresto hasta su reintegración en la sociedad.






