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(15 DE ABRIL, 2026).-Organizaciones ambientalistas advirtieron sobre los impactos del fracking —o fractura hidráulica— en el país, al señalar que esta técnica de extracción de hidrocarburos conlleva riesgos significativos para el medio ambiente, la salud pública y las economías locales.
De acuerdo con la Alianza Mexicana contra el Fracking, existen al menos seis efectos críticos asociados a esta práctica, ampliamente utilizada en países como Estados Unidos.
Uno de los principales problemas es el elevado consumo de agua. Cada pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros, lo que podría generar una competencia directa con el consumo humano si se replicara el ritmo de explotación observado en Estados Unidos. La situación sería especialmente delicada en estados del norte como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, donde ya se enfrentan condiciones de escasez hídrica.
Otro de los riesgos señalados es la contaminación de acuíferos. Se han documentado más de mil casos en Estados Unidos vinculados al uso de esta técnica, debido a los químicos empleados en los fluidos de fractura, entre ellos sustancias tóxicas como benceno y metanol. Además, el agua residual puede arrastrar metales pesados y materiales radiactivos desde el subsuelo.
En materia de salud, diversos estudios apuntan a que una parte importante de los compuestos utilizados puede tener efectos cancerígenos, alterar el sistema endocrino o dañar el sistema nervioso. Las comunidades cercanas a zonas de explotación presentan mayores riesgos de enfermedades relacionadas con la contaminación del aire y del agua.
En el ámbito climático, aunque el gas natural genera menos dióxido de carbono al quemarse que otros combustibles fósiles, su extracción mediante fracking libera metano, un gas de efecto invernadero considerablemente más potente en el corto plazo. Las fugas durante el proceso pueden incrementar su impacto climático, incluso por encima del carbón en determinados escenarios.
La organización también alertó sobre los llamados sismos inducidos. La inyección de aguas residuales en el subsuelo —una práctica común para desechar los fluidos— ha sido relacionada con el aumento de actividad sísmica en regiones de Estados Unidos sin antecedentes, alcanzando en algunos casos magnitudes relevantes.
Finalmente, la Alianza Mexicana contra el Fracking advirtió sobre efectos económicos y sociales, como el desplazamiento de actividades productivas tradicionales —entre ellas la agricultura y el turismo—, el deterioro de infraestructura por el tránsito de maquinaria pesada y la afectación en la calidad de vida de las comunidades cercanas.
Ante este panorama, las organizaciones insistieron en la necesidad de evaluar los costos ambientales y sociales de esta técnica antes de su eventual expansión en territorio mexicano.






