Portada: Monero Hernández
(14 DE ABRIL, 2026).-El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo alertó que el conflicto en Asia suroccidental, desatado hace más de un mes tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, podría llevar a más de 30 millones de personas a la pobreza en 162 países.
En una proyección difundida este lunes, el organismo señaló que, pese al alto el fuego de 12 días acordado recientemente entre Washington y Teherán, el impacto del conflicto está pasando de una fase “aguda” a una “prolongada”. En el peor escenario, advirtió, hasta 32 millones de personas adicionales podrían caer en situación de pobreza.
El PNUD destacó que las consecuencias no se limitan a los países directamente involucrados, como Líbano e Irak, sino que afectan de manera desproporcionada a economías vulnerables y a naciones dependientes de la importación de energía. Además, prevé efectos negativos de largo plazo incluso en países alejados del conflicto.
El administrador del organismo, Alexander De Croo, advirtió que la guerra implica un retroceso en el desarrollo, ya que puede destruir en semanas avances construidos durante años, especialmente en países con menor capacidad fiscal para enfrentar el aumento de precios en energía y alimentos.
En el ámbito diplomático, tras el fracaso de las negociaciones celebradas el fin de semana en Islamabad, diversas voces internacionales han insistido en retomar el diálogo. El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, subrayó que no existe una solución militar al conflicto y urgió a mantener el alto el fuego, así como a continuar las conversaciones pese a las diferencias “profundamente arraigadas”.
Desde Alemania, el canciller de Exteriores Johann Wadephul llamó a ambas partes a aprovechar la tregua y continuar negociaciones, aunque fuera de Pakistán. Por su parte, el ministro sudafricano Ronald Lamola reiteró la condena de su país tanto a los ataques de Estados Unidos e Israel como a las acciones de Irán contra países vecinos, e insistió en la necesidad de diálogo.
Guterres también pidió respetar la libertad de navegación en el estratégico estrecho de Ormuz, donde unos 20 mil marineros permanecen varados, y advirtió que las interrupciones comerciales están agravando la inseguridad alimentaria y el encarecimiento del costo de vida a nivel global.
En este contexto, el Comando Central de Estados Unidos confirmó el inicio de un bloqueo naval en la zona, tras una orden del presidente Donald Trump. La medida establece que cualquier embarcación que intente ingresar o salir de aguas iraníes sin autorización podrá ser interceptada o desviada.
El operativo, que abarca desde la costa iraní hasta el golfo de Omán y el mar Arábigo, ya ha generado efectos inmediatos en el tráfico marítimo, con buques que han modificado su ruta ante el riesgo de intervención. Aunque se contemplan excepciones para cargamentos humanitarios, estos estarán sujetos a inspecciones.
La evolución del conflicto y sus repercusiones económicas y humanitarias dependerán, en gran medida, de la reanudación del diálogo y de las decisiones que adopten los actores involucrados en los próximos días.






