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(14 DE ABRIL, 2026).-En un lapso de dos días, operaciones militares de Estados Unidos en el Pacífico dejaron un saldo de al menos siete personas muertas, tras acciones contra embarcaciones civiles presuntamente vinculadas a actividades ilícitas, de acuerdo con reportes oficiales.
El más reciente operativo fue ejecutado por fuerzas bajo el mando del general Francis L. Donovan, titular del Comando Sur de Estados Unidos, contra una embarcación que, según autoridades, transitaba por rutas asociadas al narcotráfico en el Pacífico oriental. En este ataque murieron dos personas, sin que se presentaran pruebas públicas sobre los presuntos vínculos criminales.
Días antes, el mismo comando confirmó la muerte de cinco hombres tras una serie de ataques contra dos lanchas. En la primera, con tres tripulantes, uno logró sobrevivir y se activó un operativo de búsqueda y rescate a cargo de la Guardia Costera. En la segunda embarcación, también con tres ocupantes, no hubo sobrevivientes.
Las acciones fueron difundidas mediante un video en blanco y negro que muestra la destrucción de las embarcaciones en alta mar mediante explosiones. Estos operativos forman parte de la denominada Operación Lanza del Sur, iniciada en septiembre pasado, con la que Washington ha intensificado el uso de fuerza letal bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
Desde el arranque de esta estrategia, se han documentado al menos 157 personas fallecidas en ataques similares contra pequeñas embarcaciones, lo que ha generado cuestionamientos de organizaciones y analistas que advierten posibles ejecuciones extrajudiciales y violaciones al marco legal internacional.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión internacional al advertir que su gobierno podría dirigir acciones hacia Cuba una vez concluido el conflicto actual con Irán.
Las declaraciones se producen en un contexto de confrontación activa en Medio Oriente y en medio de una política exterior caracterizada por medidas unilaterales y presión sostenida. Analistas señalan que este posicionamiento abre un nuevo frente en la agenda internacional de Washington y aumenta la incertidumbre sobre un posible escalamiento.
El mandatario reiteró su postura crítica hacia el gobierno cubano, en línea con una estrategia que combina restricciones económicas, presión energética y mensajes políticos dirigidos tanto al ámbito internacional como a su base interna.
Ante este escenario, el gobierno de Cuba ha reafirmado su postura de defensa de la soberanía nacional, mientras crece la preocupación global por la posibilidad de una expansión de tensiones en múltiples frentes.
La evolución de estos acontecimientos dependerá de las decisiones que adopte Washington en los próximos días, en un contexto marcado por conflictos simultáneos y un entorno geopolítico cada vez más volátil.






