Portada: El Fisgón
(13 DE ABRIL, 2026).-Al menos 36 personas murieron en las últimas horas como resultado de bombardeos israelíes en el sur de Líbano, en una escalada que se produce pese al alto el fuego de dos semanas vigente en la región, informaron autoridades locales.
De acuerdo con reportes oficiales, 24 víctimas se registraron durante la noche del sábado y otras 12 el domingo, en ataques que impactaron diversas localidades del sur libanés. En el poblado de Teffahta, en el distrito de Sidón, murieron 13 personas, mientras que en Qana y Maaroub se contabilizaron otras 11 víctimas, además de varios heridos tras bombardeos contra viviendas e infraestructura, según la agencia estatal NNA.
La ofensiva también alcanzó las ciudades de Aaitat, Samaya, Mahrouna, Maarakeh y el barrio Jallahiya de Khiam, ampliando el alcance de los ataques en la región. En este contexto, la Cruz Roja Libanesa denunció que uno de sus hospitales fue destruido por drones israelíes en la localidad de Beit Yahun.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, confirmó el inicio de una nueva operación militar denominada “El Arado de Plata”, cuyo objetivo —según explicó— es destruir viviendas en aldeas fronterizas para eliminar lo que calificó como “asentamientos terroristas”.
En respuesta, el movimiento Hezbollah anunció ataques de represalia contra posiciones israelíes. La organización aseguró haber lanzado cohetes contra concentraciones militares en Bint Jbeil y Mays al Jabal, así como contra ciudades del norte de Israel como Kiryat Shmona y Nahariya, además de un cuartel militar en Ja’atun.
Por su parte, la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) denunció que un tanque israelí tipo Merkava embistió en dos ocasiones vehículos de sus fuerzas en medio de las operaciones militares, lo que incrementa la preocupación internacional por la seguridad del personal desplegado.
En el ámbito regional, el primer ministro de Irak, Mohammed Shia al Sudani, anunció el envío de ayuda urgente a Líbano, que incluye combustible, alimentos y suministros humanitarios, con el objetivo de mitigar el impacto de los ataques.
Mientras tanto, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó que su gobierno trabaja para poner fin al conflicto entre Israel y Hezbollah. En contraste, el jefe del gobierno israelí, Benjamin Netanyahu, visitó a tropas desplegadas en el sur de Líbano y aseguró que la ofensiva continúa, incluso dentro de la denominada zona de seguridad.
“La guerra sigue en curso”, declaró Netanyahu, quien afirmó además que su ejército logró impedir una supuesta incursión de Hezbollah, en un contexto de creciente tensión y deterioro de la situación humanitaria en la región.






