Portada: El Fisgón
(01 DE ABRIL, 2026).-El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró este domingo que el presidente Donald Trump ha delineado un nuevo enfoque geopolítico para la seguridad hemisférica que abarca un amplio espacio territorial desde Groenlandia hasta el golfo de México, incluyendo el canal de Panamá y los países circundantes. De acuerdo con el funcionario, la Casa Blanca denomina a esta región estratégica como “Greater North America” o “Gran Norteamérica”.
Hegseth explicó que esta delimitación responde principalmente a criterios geográficos. Señaló que los territorios contemplados comparten acceso al Atlántico Norte o al Pacífico Norte y se encuentran al norte de barreras naturales como la Amazonía y la cordillera de los Andes, elementos que, según la visión estadounidense, configuran un espacio común de seguridad.
El titular del Departamento de Guerra indicó que, bajo esta estrategia, Washington reforzará su presencia política y militar en el hemisferio norte del continente americano. En contraste, para las naciones ubicadas al sur del ecuador se buscará promover un mayor reparto de responsabilidades en materia de seguridad regional.
Según Hegseth, todos los países y territorios soberanos situados al norte de la línea ecuatorial constituyen el “perímetro de seguridad” de Estados Unidos dentro de este “gran vecindario”, al tiempo que subrayó que estas naciones no deben ser consideradas parte del denominado Sur Global.
El funcionario sostuvo que el nuevo planteamiento pretende “restablecer las relaciones norte-sur” mediante una cooperación más estrecha en defensa entre Estados Unidos y sus aliados del hemisferio norte, fortaleciendo la coordinación estratégica frente a desafíos comunes.
Asimismo, explicó que el esquema contempla otorgar a los países del hemisferio sur un papel más activo en la seguridad internacional, particularmente en la defensa del Atlántico Sur y el Pacífico Sur, así como en la protección de infraestructuras consideradas críticas para la estabilidad regional.
La propuesta forma parte de una redefinición más amplia de la política de seguridad estadounidense, orientada a reorganizar prioridades estratégicas y redistribuir responsabilidades militares dentro del continente americano.






