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(01 DE ABRIL, 2026).-El gobierno de México anunció que endurecerá su postura diplomática frente a Estados Unidos tras el fallecimiento de connacionales bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), en el contexto de las políticas antimigratorias impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
Durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que su administración dejará de limitarse al envío de notas diplomáticas y emprenderá nuevas acciones legales y multilaterales para exigir responsabilidades. Entre ellas, destacó la decisión de llevar los casos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y participar como amicus curiae —figura jurídica conocida como “amigo de la corte”— en una demanda presentada por una organización de litigio público contra el gobierno estadounidense por las condiciones en centros de detención migratoria.
La mandataria adelantó además la realización de una conferencia de prensa en el consulado mexicano en Los Ángeles, donde funcionarios del Servicio Exterior Mexicano detallaron la estrategia para reforzar la protesta oficial por las muertes de migrantes mexicanos, que hasta ahora suman 14 casos.
Durante ese encuentro, la directora general de Protección Consular y Planeación Estratégica de la Cancillería, Vanessa Calva, señaló que los decesos evidencian “fallas sistémicas, insuficiencias operativas y posibles negligencias” que contravienen tanto protocolos estadounidenses como estándares internacionales de derechos humanos.
Según explicó, personal consular mexicano ha documentado condiciones preocupantes en los centros de detención, entre ellas infraestructura inadecuada, atención médica insuficiente y la falta de mecanismos efectivos de vigilancia y prevención, factores que —advirtió— ponen en riesgo la vida y la dignidad de las personas bajo custodia del Estado.
Por su parte, el cónsul de México en Los Ángeles, Carlos González, afirmó que también se ha detectado un flujo “casi nulo” de información entre autoridades migratorias federales estadounidenses y las familias de los detenidos, lo que agrava la incertidumbre y dificulta el acompañamiento consular.
Con estas medidas, el gobierno mexicano busca escalar la presión internacional y visibilizar las condiciones en las que permanecen migrantes indocumentados detenidos en Estados Unidos, en un momento de creciente tensión bilateral por la política migratoria.






