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(30 DE MARZO, 2026).-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a emitir amenazas dirigidas a Cuba al restar importancia a la posible llegada del buque ruso cargado de petróleo que se prevé arribe al puerto de Matanzas el próximo martes. El mandatario estadounidense se refirió a la isla como “un país en decadencia” y aseguró que será el siguiente objetivo tras el conflicto en Medio Oriente contra Irán, al afirmar que “en poco tiempo, colapsará”.
La eventual llegada del tanquero Anatoly Kolodkin marcaría el primer barco que logra atravesar el bloqueo energético impuesto a Cuba. La embarcación transporta alrededor de 730 mil barriles de crudo y actualmente se encuentra en aguas cercanas a la isla, según reportes internacionales.
Desde el inicio de su política hacia Cuba, Trump ha mantenido una postura restrictiva que, durante su segundo mandato, se ha intensificado mediante medidas unilaterales orientadas a aumentar la presión sobre el país caribeño. El bloqueo energético se ha convertido en una nueva herramienta dentro de esa estrategia, enfocada en sectores clave para el funcionamiento nacional, particularmente el sistema eléctrico y los servicios esenciales.
Las declaraciones recientes se suman a una escalada de tensiones entre Washington y La Habana, profundizando un bloqueo que ya tenía efectos directos sobre la economía cubana y que ahora impacta también en un sistema energético debilitado. En distintos pronunciamientos, el mandatario estadounidense ha sostenido que el país no logrará sostenerse y ha reiterado que Estados Unidos estaría dispuesto a intervenir para “ayudarlos”, reforzando su postura de injerencia en los asuntos internos de la isla.
Cuba requiere aproximadamente 100 mil barriles diarios de petróleo para cubrir su demanda energética. Tras permanecer tres meses sin recibir suministros externos, la llegada del cargamento ruso representa un alivio temporal y podría abrir una ruta de apoyo en las semanas siguientes. Expertos señalan que el envío permitiría cubrir varios días de consumo nacional en medio de apagones generalizados y escasez de combustible.
A pesar de las predicciones de Trump sobre una caída inminente, la isla continúa operando con respaldo internacional, destacando el apoyo energético y político brindado por países como México y Rusia, que se han convertido en actores clave frente a la crisis que atraviesa Cuba.






