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(24 DE MARZO, 2026).-El gobierno de Israel confirmó una nueva escalada militar en el sur de Líbano tras intensificar su ofensiva terrestre y aérea contra posiciones del grupo chií Hezbollah, en una operación que, según autoridades israelíes, busca establecer una “zona de seguridad” similar a la aplicada previamente en la Franja de Gaza.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, informó este martes que el ejército destruyó cinco puentes sobre el río Litani, infraestructura que —aseguró— era utilizada por Hezbollah para trasladar combatientes y armamento. Añadió que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mantendrán el control del resto de los puentes y del área hasta dicho río, en el marco de la nueva invasión terrestre en territorio libanés.
“El principio está claro: hay terrorismo y misiles, no casas o residentes”, afirmó Katz, quien sostuvo que Hezbollah cometió “un grave error” al atacar Israel como parte de lo que calificó como una estrategia impulsada por Irán, y advirtió que el grupo seguirá pagando un alto precio.
El funcionario acusó además a las autoridades libanesas de no cumplir su compromiso de desarmar a Hezbollah, pese a avances reportados por Beirut y respaldados por Naciones Unidas. Según explicó, las fuerzas israelíes buscan capturar una línea defensiva, eliminar combatientes y destruir infraestructura del grupo instalada —dijo— en aldeas fronterizas utilizadas como posiciones militares.
Katz señaló que la estrategia militar sigue modelos aplicados en Rafá y Beit Hanun, en Gaza, con el objetivo de crear un espacio defensivo que mantenga la amenaza alejada de las comunidades del norte de Israel. Estas operaciones en Gaza provocaron anteriormente denuncias internacionales por la amplia destrucción registrada y acusaciones de un posible genocidio contra la población palestina.
El ministro afirmó también que cientos de miles de habitantes del sur de Líbano que se desplazaron hacia el norte no podrán regresar hasta que Israel considere garantizada la seguridad de sus propias comunidades fronterizas. “Prometimos seguridad a los residentes del norte y es lo que haremos”, indicó en un comunicado oficial.
En paralelo, el ejército israelí confirmó nuevos bombardeos contra objetivos vinculados a Hezbollah en Beirut y otras zonas del país, ataques que dejaron al menos seis muertos, según autoridades libanesas. Entre los blancos alcanzados figuran sedes del grupo en la capital, incluida una instalación de la Fuerza Raduán —unidad de élite del movimiento— y su supuesta sede de Inteligencia.
Las fuerzas israelíes también reivindicaron un ataque contra una instalación del medio Radio Nur en la localidad de Al Tiri, argumentando que Hezbollah opera sistemáticamente desde infraestructura civil en territorio libanés. Israel reiteró que continuará actuando “con toda su fuerza” contra el grupo armado para impedir ataques contra su población.
De acuerdo con el gobierno libanés, la ola de bombardeos y operaciones terrestres israelíes ha dejado ya más de mil muertos. La ofensiva fue lanzada en respuesta al disparo de proyectiles por parte de Hezbollah, acción que el grupo presentó como represalia por el asesinato del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, ocurrido durante una ofensiva militar iniciada el 28 de febrero contra ese país con participación de Estados Unidos.
Israel ha realizado decenas de bombardeos contra Líbano en los últimos meses pese al alto al fuego alcanzado en noviembre de 2024. El gobierno israelí sostiene que sus operaciones no violan el acuerdo porque están dirigidas exclusivamente contra actividades de Hezbollah; sin embargo, tanto las autoridades libanesas como el propio grupo han rechazado esta postura, críticas que también han sido respaldadas por Naciones Unidas.






