Portada: Monero Rapé
(24 DE MARZO, 2026).-El gobierno iraní rechazó este lunes las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que Washington había sostenido conversaciones con Teherán que derivaron en la decisión de aplazar ataques contra instalaciones energéticas iraníes en medio de la actual guerra en Oriente Medio.
De acuerdo con la agencia estatal Mehr, que citó a la cancillería iraní, “no hay conversaciones entre Teherán y Washington”. El Ministerio de Asuntos Exteriores sostuvo que las declaraciones del mandatario estadounidense forman parte de una estrategia destinada a reducir los precios internacionales de la energía y ganar tiempo para avanzar en planes militares.
Las autoridades iraníes añadieron que existen iniciativas impulsadas por países de la región para disminuir las tensiones, aunque reiteraron que Irán no inició la guerra y que cualquier solicitud diplomática debe dirigirse a Estados Unidos.
Horas antes, Trump afirmó en su red Truth Social que durante los últimos dos días se habían mantenido conversaciones “muy buenas y productivas” con Irán orientadas a lograr “una resolución completa y total de nuestras hostilidades en Oriente Medio”. Según el mandatario, estos contactos continuarían a lo largo de la semana.
A raíz de dichos intercambios, ordenó al Pentágono retrasar durante cinco días cualquier ataque militar contra plantas eléctricas e infraestructura energética iraní.
La embajada iraní en Kabul interpretó la decisión estadounidense como consecuencia de una “advertencia firme” de Teherán sobre posibles represalias en caso de una ofensiva.
Impacto en mercados y contexto regional
Las declaraciones del presidente estadounidense tuvieron efectos inmediatos en los mercados internacionales: el precio del petróleo registró una caída superior al 10%, mientras las bolsas repuntaron tras tres semanas marcadas por la volatilidad derivada del conflicto.
El anuncio también sorprendió debido a que se produjo tras un fin de semana de amenazas cruzadas entre ambos países.
Ultimátum y escalada de amenazas
La decisión de aplazar los ataques llegó pocas horas antes de que expirara el ultimátum lanzado el sábado por Trump, quien había advertido que Estados Unidos podría “aniquilar” las centrales eléctricas iraníes si Teherán no reabría en 48 horas el estrecho de Ormuz.
Este paso marítimo, por donde transitaba cerca de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, permanece de facto cerrado desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
En respuesta, Irán amenazó con minar las vías de acceso en el Golfo y atacar infraestructuras energéticas, tecnológicas y de desalinización vinculadas a Estados Unidos en la región.
Medios estatales iraníes difundieron listas de posibles objetivos, incluyendo instalaciones energéticas en Israel, Arabia Saudita y otros países vecinos. Una infografía publicada por la agencia Mehr advertía: “¡Despídanse de la electricidad!”, acompañada de posibles blancos estratégicos.
El intercambio de acusaciones y advertencias refleja la creciente tensión entre ambas naciones, mientras persiste la incertidumbre sobre una posible escalada militar y sus repercusiones en la seguridad energética mundial.






