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(17 DE MARZO, 2026).-Un apagón generalizado dejó sin electricidad a cerca de 10 millones de personas en Cuba este lunes 16 de marzo, luego de que el Ministerio de Energía y Minas informara la desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), mientras autoridades iniciaban investigaciones para determinar las causas y activar protocolos de recuperación.
De acuerdo con la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), no se registraron averías en las unidades termoeléctricas que se encontraban en funcionamiento al momento de la contingencia, lo que, según la entidad, favoreció las maniobras para restablecer el servicio eléctrico de manera progresiva en todo el país.
El nuevo colapso ocurrió en un contexto de agudización de la crisis energética en la isla, atribuida por el gobierno cubano al bloqueo estadounidense y al deterioro acumulado de la infraestructura eléctrica. Apenas semanas antes, el 4 de marzo, la UNE había reportado una desconexión parcial del SEN que afectó el suministro desde Camagüey hasta Pinar del Río, mientras que un día antes La Habana sufrió un corte eléctrico que se prolongó por más de 19 horas.
Con este episodio, Cuba acumuló seis apagones nacionales —además de múltiples interrupciones parciales— en los últimos 18 meses. La mayoría de las fallas estuvieron vinculadas a problemas técnicos en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales del país, así como a los daños provocados por fenómenos naturales y al envejecimiento del sistema energético.
Sismo sacudió el oriente cubano
En medio de la crisis eléctrica, la madrugada del martes 17 de marzo un terremoto de magnitud 6 sacudió el oriente de la isla, según el Centro Sismológico Europeo del Mediterráneo (EMSC). El movimiento telúrico se registró a las 00:28 hora local, a 95 kilómetros al este de Guantánamo y a una profundidad de 12 kilómetros.
El sismo fue perceptible en las provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín, confirmó el director del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), O’Leary Fernando González Matos. Hasta el momento, las autoridades no reportaron daños materiales ni víctimas, aunque se registraron cinco réplicas de menor magnitud.
También el apagón coincidió con nuevas amenazas de Washington cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó ante periodistas en la Casa Blanca que sería un “gran honor” tomar Cuba y aseguró que podría hacer “lo que quisiera” con la isla, a la que calificó como un “Estado fallido”.
Durante la firma de una orden ejecutiva, el mandatario estadounidense reiteró que Cuba podría convertirse en el próximo objetivo de su política exterior tras Irán y evitó aclarar si contemplaría acciones militares.
Las declaraciones se produjeron después de que el senador republicano Lindsey Graham respaldara públicamente una postura más agresiva hacia gobiernos considerados adversarios por Washington.
De acuerdo con información publicada por The New York Times, la administración estadounidense habría comunicado a negociadores cubanos que, para avanzar en conversaciones bilaterales, el presidente Miguel Díaz-Canel debería abandonar el cargo, aunque el gobierno cubano continuaría en funciones. Díaz-Canel confirmó recientemente que existen negociaciones entre ambos países, sin ofrecer mayores detalles.
El nuevo apagón nacional, sumado a la crisis energética, los fenómenos naturales recientes y el endurecimiento del escenario político internacional, profundizó así un momento de alta tensión económica y geopolítica para la isla caribeña.





