Portada: Monero Rapé
(06 DE FEBRERO, 2026).-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el gobierno de Cuba “también va a caer”, al asegurar que las medidas adoptadas por su administración han contribuido directamente a la crisis económica y energética que atraviesa la isla.
Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista telefónica con el medio estadounidense Politico, en la que el mandatario abordó diversos temas de política exterior y sostuvo que la situación actual de Cuba está relacionada con decisiones tomadas por Washington.
Trump afirmó que las restricciones impulsadas por su gobierno han reducido las fuentes de financiamiento y energía de La Habana. “Cortamos todo el petróleo, todo el dinero, todo lo que venía de Venezuela, que era la única fuente”, aseguró el mandatario al referirse al suministro energético que durante años recibió la isla desde Venezuela.
En ese contexto, el presidente estadounidense sostuvo que el deterioro de la situación cubana es consecuencia directa de la presión ejercida por su administración. “De lo contrario no tendrían este problema”, afirmó, al tiempo que calificó una eventual caída del sistema político cubano como “la cereza del pastel” tras más de medio siglo de tensiones entre ambos países.
Durante la entrevista, Trump señaló además que Washington mantiene conversaciones con autoridades de la isla, aunque no ofreció detalles sobre el contenido de esos contactos. “Necesitan ayuda”, dijo al referirse a la situación económica cubana.
El mandatario también mencionó a Venezuela como ejemplo de cómo podrían transformarse las relaciones con La Habana en el futuro. Según Trump, los vínculos con Caracas son actualmente “excelentes” y el país sudamericano “está haciendo un trabajo fantástico”.
La presión económica contra Cuba se intensificó en los últimos meses tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero de 2026 durante una operación de fuerzas estadounidenses, lo que afectó el flujo de petróleo que ese país enviaba a la isla.
Posteriormente, la Casa Blanca aprobó una orden ejecutiva que establece aranceles a los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, una medida que ha profundizado los problemas de abastecimiento energético y la crisis humanitaria en el país caribeño.
Las declaraciones del mandatario se producen en medio de un endurecimiento de la política exterior estadounidense hacia varios gobiernos de la región, en un contexto marcado por sanciones económicas, presiones diplomáticas y medidas comerciales dirigidas a limitar las fuentes de financiamiento y suministro energético de la isla.





