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(06 DE FEBRERO, 2026).-Estados Unidos relanzó este jueves en Miami una nueva fase de su estrategia de seguridad hemisférica bajo el concepto de “narcoterrorismo”, durante la conferencia inaugural “América contra los cárteles”, organizada por el Comando Sur de Estados Unidos y que reunió a representantes de cerca de 20 países de América Latina y el Caribe.
El encuentro se llevó a cabo en la sede del comando militar en Doral y fue encabezado por el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, quien dio lectura a una declaración conjunta en la que Washington y sus socios regionales ratifican su cooperación en materia de seguridad, con el objetivo de “promover la paz a través de la fuerza”, respetando —según el documento— la soberanía de los Estados y reconociendo la relevancia estratégica del hemisferio.
El pronunciamiento compromete a los países participantes a coordinarse para enfrentar “amenazas futuras al interés mutuo” y a trabajar conjuntamente contra el “narcoterrorismo” y otros riesgos compartidos en el Hemisferio Occidental. Durante su intervención, Hegseth advirtió además que Washington podría emprender una ofensiva militar unilateral contra los cárteles si los gobiernos de la región no intensifican sus acciones contra lo que denominó organizaciones “narcoterroristas”.
Entre los países que suscribieron la declaración figuran Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, Honduras, Bahamas, Belice, Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago y República Dominicana.
En contraste, la ausencia de México, Colombia y Brasil —considerados actores clave en la región— evidenció las divisiones existentes frente al intento de Washington por impulsar una nueva agenda de seguridad continental.
La conferencia también sirvió para reforzar una narrativa promovida por la Casa Blanca que vincula fenómenos como el narcotráfico, la migración irregular y el terrorismo dentro de un mismo marco de amenazas, lo que ampliaría las justificaciones para una mayor presencia militar estadounidense en el continente.
Durante el encuentro, el asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, Stephen Miller, afirmó que los cárteles deben ser combatidos como organizaciones terroristas similares a ISIS o Al-Qaeda, y sostuvo además que la migración irregular constituye una “forma de terrorismo”.
Antesala de la cumbre “Escudo de las Américas”
La reunión en Miami también funcionó como preludio de la cumbre “Escudo de las Américas”, convocada para este sábado 7 de marzo por Trump en la misma ciudad. Al encuentro asistirán varios mandatarios y dirigentes de derecha de la región.
Entre los participantes confirmados figuran el presidente de Argentina, Javier Milei; el mandatario de Ecuador, Daniel Noboa; el presidente de El Salvador, Nayib Bukele; el jefe de Estado de República Dominicana, Luis Abinader; el mandatario de Paraguay, Santiago Peña; así como el presidente electo de Chile, José Antonio Kast.
Operaciones militares y denuncias
El endurecimiento del discurso coincide con un incremento de las operaciones militares estadounidenses en la región. La administración Trump confirmó que, desde septiembre pasado, fuerzas estadounidenses han bombardeado 44 embarcaciones en el Pacífico y el Caribe como parte de la operación “Lanza del Sur”, con un saldo de al menos 150 muertos.
Hasta ahora, Washington no ha presentado pruebas públicas que vinculen a esas embarcaciones con redes de narcotráfico. Paralelamente, organizaciones de derechos humanos han denunciado posibles ejecuciones extrajudiciales y la eventual comisión de crímenes de guerra durante dichas acciones.
En este contexto, recientemente tropas estadounidenses participaron en una operación militar conjunta con Ecuador contra organizaciones catalogadas como “narcoterroristas”, tras la visita del comandante del Comando Sur, Francis Donovan.
La ofensiva diplomática y militar forma parte de la estrategia de la administración Trump para reforzar el liderazgo estadounidense en el continente y establecer una arquitectura regional de seguridad bajo su dirección. No obstante, la ausencia de potencias regionales como México, Colombia y Brasil sugiere que el intento de Washington por reinstalar un esquema hemisférico de seguridad enfrenta resistencias en América Latina, incluso en un contexto de giro hacia la derecha en varios gobiernos del continente.





