Portada: El Fisgón
(12 DE FEBRERO, 2026).-El dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, realizó una nueva gira en Estados Unidos, donde sostuvo reuniones con congresistas estadounidenses en el Capitolio, bajo el argumento de abordar temas bilaterales, aunque con un marcado tono político dirigido a cuestionar al gobierno de la Cuarta Transformación (4T).
De acuerdo con el propio priista, los encuentros se llevaron a cabo entre lunes y martes como parte de una “gira de trabajo” en Washington. Moreno se reunió con los representantes María Elvira Salazar, Carlos A. Giménez, Lou Correa y Zach Nunn, legisladores de distintos estados y corrientes políticas.
A través de sus redes sociales, el dirigente del PRI informó que durante las reuniones planteó la necesidad de reforzar la cooperación en materia de seguridad entre México y Estados Unidos, al señalar que se trata de una responsabilidad compartida. Asimismo, destacó la importancia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) como un eje central para el crecimiento económico y la competitividad regional.
No obstante, la gira no se limitó a temas de la relación bilateral. Moreno imprimió un tono político a sus mensajes y lanzó acusaciones directas contra el gobierno federal y el partido en el poder, sin presentar pruebas. “México necesita acabar con los narcopolíticos de Morena enquistados en el poder”, afirmó.
Las declaraciones generaron polémica, particularmente porque el propio dirigente priista ha enfrentado múltiples señalamientos y controversias en México por presuntos actos de corrupción, algunos de los cuales lo mantienen al borde de un eventual proceso de desafuero. Además, resulta contradictorio que las acusaciones provengan del líder de un partido que gobernó el país durante décadas y que ha sido vinculado históricamente a diversos escándalos de corrupción y redes de poder cuestionadas.
Moreno aseguró que sus denuncias y críticas formaron parte de los planteamientos realizados ante los legisladores estadounidenses, junto con la insistencia en fortalecer mecanismos conjuntos para combatir a las organizaciones criminales. En ese contexto, el dirigente del PRI expresó su respaldo a operaciones coordinadas en materia de seguridad entre ambos países, lo que ha sido interpretado por sus críticos como un intento de buscar presión e injerencia externa en la política interna mexicana.





