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(10 DE FEBRERO, 2026).-El Gobierno de Cuba advirtió a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que, a partir de este lunes, el país enfrenta un desabasto total de combustible para aviación debido al asedio petrolero impuesto por Estados Unidos. De manera paralela, las autoridades comenzaron a cerrar hoteles y a reubicar a turistas internacionales como parte de un plan de emergencia para reducir el consumo energético.
A través de un mensaje oficial Notam (aviso a aviadores), las autoridades cubanas informaron a pilotos y controladores que el déficit de queroseno afecta a todos los aeropuertos internacionales del país. La notificación, con vigencia del 10 de febrero al 11 de marzo, señala de manera explícita: “JET A1 FUEL NOT AVBL” (combustible A1 para aviones no disponible), de acuerdo con el registro publicado en la base de datos de la Administración Federal de la Aviación (FAA) de Estados Unidos.
Entre los aeropuertos afectados se encuentran el José Martí, en La Habana; Juan Gualberto Gómez, en Varadero; Jaime González, en Cienfuegos; Abel Santamaría, en Santa Clara; Ignacio Agramonte, en Camagüey; Jardines del Rey, en Cayo Coco; Frank País, en Holguín; Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, y Sierra Maestra, en Manzanillo.
Hasta el momento, las aerolíneas afectadas —principalmente de Estados Unidos, España, Panamá y México— no han informado públicamente cómo enfrentarán la contingencia, que podría provocar ajustes en rutas, frecuencias y horarios en el corto plazo. No obstante, en episodios anteriores de escasez, las compañías han recurrido a escalas adicionales en países como México o República Dominicana para repostar combustible.
En el sector turístico, el viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, confirmó la aplicación de un plan para “compactar las instalaciones turísticas y aprovechar la temporada alta”, lo que ha derivado en el cierre temporal de hoteles en destinos clave como Varadero y los cayos del norte del país. La medida impacta a grandes cadenas internacionales, entre ellas las españolas Meliá e Iberostar, así como la canadiense Blue Diamond.
El golpe a la economía es significativo, ya que el turismo representa la principal fuente de divisas para Cuba. En 2025, la isla recibió apenas 1.8 millones de visitantes, el peor registro desde 2002 y muy por debajo de los 4.7 millones alcanzados en 2018, durante el breve periodo de distensión diplomática con Estados Unidos.
Ante la gravedad del escenario, el presidente Miguel Díaz-Canel retomó el concepto de la “opción cero”, un plan de supervivencia extrema diseñado en los años noventa durante el llamado Periodo Especial. Esta estrategia contempla un racionamiento severo de energía, la priorización del teletrabajo y restricciones drásticas a la movilidad motorizada. Entre las medidas anunciadas se incluye el fin de la venta de diésel y la reducción de horarios en hospitales y oficinas estatales.
El Gobierno cubano atribuye la crisis al endurecimiento del asedio petrolero de Estados Unidos. El pasado 29 de enero, el presidente Donald Trump firmó una orden presidencial que amenaza con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, bajo el argumento de que la isla representa un riesgo para la seguridad nacional estadounidense. Esta decisión se sumó al anuncio realizado el 3 de enero, cuando Washington informó el fin del suministro de petróleo venezolano a la isla.
Trump instó entonces al Gobierno cubano a negociar “antes de que sea demasiado tarde”. La Habana ha reiterado que está abierta al diálogo con Washington, aunque ha negado que existan conversaciones formales en curso.





