Portada: El Fisgón
(04 DE FEBRERO, 2026).-El presidente de Colombia, Gustavo Petro, informó este martes que su reunión bilateral con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, se centró en una conversación sobre “problemas concretos y caminos conjuntos”, en un contexto marcado por tensiones recientes entre Washington y varios países de América Latina.
Durante una conferencia de prensa en la embajada de Colombia en Washington, Petro describió el encuentro como “una reunión positiva”, lograda en un momento de “profunda tensión” no solo entre Colombia y Estados Unidos, sino en la región latinoamericana en general. El mandatario colombiano atribuyó ese clima a los bombardeos estadounidenses en el Caribe, a la incursión realizada en enero pasado en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, así como a las amenazas dirigidas contra Colombia y Cuba.
Pese a ese escenario, Petro aseguró que el diálogo con Trump se desarrolló en un ambiente “optimista y positivo”. Añadió que percibió en la Casa Blanca cierta “confusión” sobre la realidad latinoamericana y caribeña, particularmente en temas como el narcotráfico y la energía, así como en la forma de abordar ambos asuntos pese a las diferencias de enfoque.
El presidente colombiano reconoció que existen visiones distintas entre ambos gobiernos, algunas “agresivas” desde Estados Unidos y otras “pacíficas” desde Bogotá, pero subrayó que el punto de convergencia es la libertad. En ese sentido, propuso a Trump avanzar hacia “un pacto por la libertad” y “un pacto por la vida”.
Uno de los temas centrales de la conversación fue Venezuela. Petro planteó la necesidad de analizar “cómo reactivar a Venezuela” para que su recuperación económica contribuya al bienestar regional, incluida Colombia y Estados Unidos. Para ello, sostuvo que es indispensable levantar las sanciones, permitir el flujo de comercio e inversiones y liberar a Caracas de “cualquier coerción”.
Petro afirmó que Trump manifestó su rechazo a las sanciones, al considerarlas carentes de sentido. Según el mandatario colombiano, el propio presidente estadounidense cuestionó por qué se impusieron “sanciones tan tontas”, una postura que Petro compartió al calificarlas como medidas que solo generan hambre y paralizan las economías.
El jefe de Estado colombiano insistió en que los bloqueos y sanciones son “antieconómicos e irracionales”, y recordó que una de sus primeras decisiones al asumir la Presidencia fue reabrir la frontera con Venezuela para reactivar el comercio bilateral, al considerar que ambos países comparten lazos históricos y sociales profundos. Asimismo, destacó que Colombia puede contribuir al suministro energético regional mediante alternativas verdes como la energía eólica y el hidrógeno.
Por su parte, Donald Trump también se refirió al encuentro y lo calificó como “una muy buena reunión”. Al ser cuestionado en la Casa Blanca sobre posibles acuerdos en materia de narcotráfico, respondió que sí se avanzó en ese tema y que ambos gobiernos están trabajando de manera coordinada. Trump señaló que, aunque no tenía una relación previa con Petro, el diálogo fue cordial y productivo, y agregó que también abordaron otros asuntos, como las sanciones.
El encuentro fue presentado por ambas partes como una oportunidad para recomponer una relación bilateral deteriorada tras meses de señalamientos mutuos, la descertificación de Colombia en la lucha contra el narcotráfico, la retirada de la visa estadounidense a Petro, la imposición de sanciones y las críticas del mandatario colombiano a los bombardeos de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico.
La relación alcanzó uno de sus momentos más tensos cuando Trump acusó sin pruebas a Petro de estar vinculado al narcotráfico, mientras que el presidente colombiano comparó las acciones de Washington contra Venezuela con el argumento de las armas de destrucción masiva en Irak. No obstante, la tensión comenzó a disminuir tras un intercambio telefónico entre ambos líderes y el anuncio de la visita oficial de Petro a Washington, que culminó con lo que ambas partes describieron como un “final feliz” para el encuentro bilateral.





