Portada: El Fisgón
(29 DE ENERO, 2026).-Venezuela enfrenta una creciente presión de Washington. Informes de inteligencia estadounidenses señalan que la presidenta interina, Delcy Rodríguez, ha resistido los intentos de Estados Unidos por forzar un realineamiento de las alianzas internacionales del país, particularmente para romper vínculos con Irán, China y Rusia. Esta postura ha generado dudas sobre el grado de cooperación que Caracas estaría dispuesta a ofrecer a la administración de Donald Trump.
Venezuela, que concentra algunas de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, se ha convertido en un eje central de la estrategia estadounidense para frenar la influencia de potencias rivales en el hemisferio occidental. Trump ha exigido reiteradamente la expulsión de diplomáticos y asesores de países aliados de Caracas. No obstante, representantes de Irán, China y Rusia asistieron a la juramentación de Rodríguez a inicios de este mes, tras la agresión estadounidense que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero.
A mediados de enero, Trump aseguró haber sostenido una “larga llamada” con Rodríguez, a quien calificó como “una persona estupenda”, y afirmó que discutieron asuntos como petróleo, minerales, comercio y seguridad nacional, con “avances tremendos”. Sin embargo, casi un mes después de asumir el cargo interino, la mandataria venezolana declaró que el país está “harto de la injerencia estadounidense”.
“Ya basta de las órdenes de Washington sobre los políticos en Venezuela”, expresó Rodríguez durante un acto con trabajadores petroleros en Puerto La Cruz, donde afirmó que el país ha pagado un alto costo por enfrentar lo que describió como fascismo y extremismo.
Mientras tanto, funcionarios estadounidenses han intensificado contactos con altos mandos militares y de seguridad venezolanos, ante un posible cambio de estrategia. Paralelamente, Washington busca ampliar su acceso al sector energético del país y trabaja para establecer una presencia permanente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que, según reportes de CNN, ha incrementado discretamente sus operaciones, reuniones y monitoreo político en territorio venezolano.
Trump ha reconocido abiertamente que uno de los objetivos centrales de la acción militar contra Venezuela ha sido el control de su sector petrolero, un hecho que, para analistas y organizaciones sociales, confirma la persistencia de prácticas de intervención y dominación estadounidense en América Latina.





