Portada: El Fisgón
(19 DE ENERO, 2026).-El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, advirtió este domingo que cualquier ataque contra el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, “equivale a una guerra a gran escala contra la nación iraní”. La declaración fue difundida a través de su cuenta oficial en la red social X, en un contexto de creciente tensión interna y externa tras los recientes disturbios registrados en el país.
Pezeshkian sostuvo que una de las principales causas de las dificultades que enfrenta la población iraní es la “hostilidad de larga data” y las “sanciones inhumanas” impuestas por el gobierno de Estados Unidos y sus aliados. Sus declaraciones se producen como respuesta directa a comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, quien en una entrevista afirmó que “ha llegado el momento de buscar un nuevo líder para Irán”.
Un día antes, el propio ayatolá Jamenei responsabilizó abiertamente a Trump por los actos de violencia ocurridos durante las protestas que comenzaron a finales de diciembre de 2025. El líder iraní acusó al presidente estadounidense de alentar públicamente a los manifestantes violentos y de brindar apoyo indirecto, junto con Israel, a los disturbios. “Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable, tanto por las víctimas y los daños causados como por las falsas acusaciones que hizo contra la nación iraní”, afirmó.
De acuerdo con las autoridades iraníes, manifestaciones que iniciaron de manera pacífica fueron aprovechadas por fuerzas externas que derivaron en actos terroristas en Teherán y otras ciudades. Los grupos involucrados, descritos como “fuertemente armados”, habrían atacado a personal de seguridad, incendiado autobuses, comercios y mezquitas, además de intentar tomar el control de instituciones gubernamentales.
En mensajes previos, Trump instó a los manifestantes a “tomar el control” y aseguró que “la ayuda está en camino”, al tiempo que lanzó amenazas sobre posibles operaciones militares contra Irán. En respuesta, el gobierno de Teherán ha denunciado la implicación directa de agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes en el entrenamiento y financiamiento de los grupos violentos, acusaciones que han elevado aún más la confrontación entre ambos países.





