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(15 DE ENERO, 2026).-El Senado de Estados Unidos rechazó este miércoles 14 de enero un proyecto de ley destinado a restringir la capacidad del presidente Donald Trump para ordenar futuras acciones militares en Venezuela sin la autorización previa del Congreso. La iniciativa quedó congelada tras una votación cerrada que terminó 51 contra 50, luego de que líderes republicanos promovieran una moción para detener su avance.
La resolución, promovida por legisladores demócratas y con apoyo inicial de algunos senadores republicanos, habría exigido a la Casa Blanca obtener la aprobación del Congreso antes de emprender operaciones militares adicionales en territorio venezolano. El debate se intensificó luego de la operación militar del pasado 3 de enero, en la que fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro y a la primera dama Cilia Flores, en un hecho que ha generado controversia y tensiones políticas tanto en Washington como a nivel internacional.
Durante la sesión, los republicanos defendieron el rechazo a la medida bajo el argumento de que la moción era “irrelevante” porque, en su interpretación, las acciones militares de la administración Trump en Venezuela ya habían concluido. Algunos senadores señalaron que no había presencia de tropas estadounidenses en suelo venezolano y que no existía una amenaza inmediata que justificara limitar los poderes del Ejecutivo en este momento.
La votación estuvo marcada por la movilización de la bancada republicana: el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, tuvo que emitir el voto de desempate para bloquear la resolución tras un empate de 50 a 50.
Aunque en una votación previa la semana pasada la iniciativa había avanzado de forma simbólica con el respaldo de cinco republicanos, entre ellos Susan Collins (Maine), Lisa Murkowski (Alaska) y Rand Paul (Kentucky), varios de esos apoyos se retiraron antes de la votación decisiva tras garantías compartidas por el secretario de Estado, Marco Rubio, de que no había planes inmediatos de desplegar fuerzas adicionales ni un cambio de régimen a gran escala sin consulta al Congreso.
El fracaso de la medida refleja las profundas divergencias dentro del Capitolio sobre el equilibrio de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo en materia militar, así como la continua influencia del presidente Trump sobre la mayoría republicana. Los demócratas y algunos republicanos disidentes manifestaron su preocupación por la falta de supervisión legislativa sobre operaciones en el extranjero, argumentando que esto podría sentar un precedente peligroso para futuras intervenciones sin debate público ni autorización constitucional.
El debate se produce, además, mientras la administración Trump ha intensificado sus relaciones con figuras políticas venezolanas, incluida una llamada reciente con la presidenta encargada Delcy Rodríguez y la confirmación de una próxima reunión en la Casa Blanca con la opositora Maria Corina Machado, en medio de una reconfiguración de la diplomacia con Caracas.
Legisladores que apoyaron la resolución aseguraron que continuarán explorando mecanismos para limitar el alcance de las acciones bélicas presidenciales en ausencia de un claro respaldo del Congreso, a fin de preservar controles constitucionales sobre el uso de la fuerza.





